
Este fin de semana mi primo iba camino de la República Dominicana, haciendo escala en Miami, por lo que hemos aprovechado para bajar hasta allí, estar con él y enseñarle un poquito la ciudad. Como bajaremos hasta allí mas veces iremos mostrando, en diferentes entradas, las partes más interesantes de la ciudad. Ha sido nuestra cuarta bajada a la ciudad y en cada viaje vemos algunas cosas diferentes, otras repetidas y alguna que otra "doble" o borrosa :o)

En este ocasión hemos optado por hospedarnos en la zona conocida como
Española Way, dentro de South Beach, y que data de 1925. El arquitecto Robert Taylor calificó su complejo, edificado siguiendo el estilo mediterraneo, como "un refugio para artistas y golfos". A dia de hoy golfos ya no quedan, ya que se ha convertido en un zona bastante cara; eso sí, los áticos siguen llenos de artistas. A ras de suelo, pero con algunos precios por las nubes, los cafés, tiendas, galerías de arte y boutiques copan el espacio. También se puede disfrutar de un pequeño mercadillo callejero donde comprar algo de artesanía o gafas de película del "top fashion manta". Es una zona ideal para parejitas de enamorados, noche romántica o disfrutar de una velada, con cierto aroma español, dentro de la ciudad. Se puede disfrutar de tapas, vinos del pais, mojitos o comida italiana en una acojedoras terrazas.
Para (no)dormir, nos hospedamos en el
Clay Hotel and International Hostel, construido en 1925. Es el único albergue de
South Beach y lugar donde en su día se alojaba Al Capone como base de operaciones... La habitación del hotel-albergue era un poco cutre y fría, aunque limpia. Lo bueno que tenía, y es por lo que lo alquilamos, es que estaba en el corazón de Española Way, con todo su encanto, y cerquita de la playa (a 5 minutos caminando). Decir que se oye la juerga y las paredes son finas como el papel de fumar: al lado una persona roncaba y se oía como si durmiese en nuestra habitación...
Nos encantó ver el
skyline de la ciudad de noche. Es realmente impresionante y sólo habíamos visto algo así cuando visitamos unos días New York City hace 5 años (qué ganas de volver). Para ello es recomendable atravesar en coche, tras la puesta de sol, uno de los puentes que van desde
South Beach hacia el downtown de Miami. Como dato anecdótico decir que 4 impresionantes cruceros estaban anclados dentro del Miami Port
Aqui os dejo con unas fotos que tomamos del fin de semana:

Las luces de neón sobresalen en las noches del Sobe. Todos los hoteles y casas del Art Deco floridiano lucen sus mejores luces en la noche, como reclamo de turistas y urbanitas amantes de la noche. Sobra decir que South Beach tiene tanta vida nocturna como diurna. Es otra de las ciudades que nunca duerme.

Gracias a Bonnie que nos la recomendó, cenamos una estupenda pizza en el
Pizza Rústica. Es un local interesante con una pequeña terraza, donde un reguero de gente variopinta se reune a cenar o pillar algo de paso. Podrás ver desfilar especialmente gente joven, parejas o grupos de amigos, o gente que sale de marcha. Lo mejor es que tiene una especie de bufet visible, con miles de combinaciones: desde las mas clásicas a otras mas experimentales, como las pizzas con chocolate. Puedes hacerlas New York style o finitas, integrales o de harina blanca, o incluso añadirles un chorrito de aceite de oliva. También te puedes hacer la tuya propia. El local tiene buen ambiente y la pizza será fresca, barata y rica.

Esta es una foto nocturna del mitico
Eleventh Street Diner, uno de los lugares más emblemáticos de South Beach. Fue construido en 1948 como un
Art Deco Dinning Car en Pensilvania, donde permaneció por 44 años, hasta que fue desmantelado y trasladado al
Art Deco District, en South Beach. Con la ayuda de los ciudadanos de Miami abrió sus puertas el 11 de septiembre de 1992, tras una necesaria restauración. Tiene un interesante aspecto, con un cierto aire de vagón de tren postmoderno.

En cualquiera de las calles, te puedes encontrar fácilmente con esta insólita imagen: un Hummer limousine, uno de los coches mas estrambóticos que he visto nunca. Vale mas saltarlo que rodearlo!Unos tan grandes.....

... y otros tan poco... este smart se lleva tambien la palma... no se sabe si es una moto hecha coche, un coche hecho moto, un kart reconvertido...

Tras la cena, nos fuimos a una terraza de Ocean Drive. Debo decir que no suelo beber alcohol casi nunca (me hace daño), pero ya que vino mi primo decidimos hacer una excepción y celebrarlo un poquillo. Nos metieron una buena clavada a pesar de la happy hour y no puedo decir el nombre (para que no vayais) porque no me acuerdo. Pero eso si, estaba buena y las risas que nos echamos merecieron la pena. A la derecha mi primo Jorge (el otro soy yo) antes de beber este impresionante Mojito...

... y esto es lo que ocurre después de beberla... mi primo "desatao" y suelto por South Beach.... menos mal que venia cansao del vuelo y a eso de las 00:30 nos fuimos al hotel...

... pero es lo que tiene el Jet Lag, mi primo a las 04:30 ya estaba en pie, dando la murga y nervioso de su viaje a RD. Por lo que pronto estábamos los tres circulando por la ciudad. Aqui se pueden ver a Laia y Jorge en Ocean Drive.Visita obligada era un paseo mañanero por la playa...

... que estaba totalmente salvaje, teniendo en cuenta que suele ser una balsa de aceite.... la temperatura era muy suave, unos 20 grados, temporada alta en Florida... ciudad de contrastes...

...un buen hombre hispano se dispone a coger su bicicleta, con su cesta revestida con la bandera de los US... uno de tantos hispanos (más de un 60% de la población)....

Aqui una gaviota junto al Puerto deportivo de Miami

Y tras una visita al
mall al lado del Puerto de Miami, para que mi primo hiciese alguna compra, nos fuimos a comer pad thai(de tofu y verduras) a un tailandés que conocemos. Después, agotados, le llevamos al aeropuerto para que cogiera su vuelo hacia la Republica Dominicana. Contentos con el fin de semana. Cómo se disfruta de una cara querida en un pais extranjero...! Gracias por el finde primo, esperamos verte feliz a tu regreso!
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