
Musulmanes vendiendo comida en Old Delhi, India
VIVIENDO CON UN MUSULMÁN
Mi primera experiencia de convivencia con un musulmán fue con un chico de Siria. La experiencia fue excepcional en todos los sentidos. El llevaba unos 8 años viviendo en España y era una persona muy culta y religiosa, exquisitamente educada. Pocas veces a lo largo de mi vida me he encontrado una persona mas educada que este chico. Viví con él en un piso durante unos 6-8 meses y durante ese tiempo vi muchos musulmanes en mi casa. Me gustaba mucho hablar con él sobre su cultura, las diferencias culturales entre España y Siria, entre el Catolicismo y el Islam. Con él aprendí hacer hummus, cuscús y algún otro plato que hoy en día no como. Era un persona muy tradicional, reservada pero muy correcta. Hacía sus 5 oraciones al día y viví con él su mes de Ramadán en el cual solo comía por las noches y me desvelaba los secretos y triquiñuelas de otra gente que conocía. En el mismo piso vivíamos con una chica y con otro chico. El otro chico comía cerdo a diario, lo cual produjo situaciones cómicas en la casa. Aprendí con él que hay muchos tipos de musulmanes y muchas diferencias en el árabe y que el no entendía bien el acento de los marroquíes, por ejemplo.
CON MUSULMANES EN INDIA
A pesar de que en India la religión predominante es el hinduismo, en India hay un crisol de religiones muy variopinto y se calcula que un 13% de la población es musulmana. En general, y salvo algún grupo radical, la convivencia entre hindúes y musulmanes en India se desarrolla de forma pacífica y es un ejemplo de convivencia, como constatamos a lo largo de 9 meses por allí. Los musulmanes en India son mucho mas tradicionales que los hindúes y se nota mucho a la hora de relacionarte con ellos. Cuando vivimos y viajamos por allí, hablábamos con ellos y se percibía mucho el miedo y el rechazo. Recuerdo por ejemplo cuando fuimos al mercado de piedras en Rajastan. Ese mercado estaba situado a las afueras de la ciudad y los artesanos eran musulmanes. Lo primero que me llamó la atención cuando entré a la tienda es que los hombres (no hay mujeres cara al público) no llevaban barba sino bigote (algo muy típico entre los hindúes). Les preguntamos a qué se debía y la respuesta fue que tras el 11/9 las ventas cayeron en picado y se afeitaron porque si no no vendían sus productos. Para ellos renunciar a su barba había sido algo duro pero lo hicieron debido al miedo al rechazo y la caída de ventas. También visitamos barrios musulmanes, cantos sufíes, mezquitas, tumbas, escuelas con niños estudiando el Corán, etc. Aun así es una cultura muy reservada para el no iniciado. Diría que es casi opuesta a la actitud hindú, algo más exhibicionista.
En India se producían situaciones cómicas como ir paseando por un barrio musulmán y ver pasar una piara de cerdos salvajes o estar en el barrio hindú y ver pasar las vacas (lo que uno no quiere el otro lo desea). O ver un partido de futbol (soccer) con hindúes y musulmanes mezclados pasándoselo pipa. No son mas que ejemplos de las diferentes costumbres y contradicciones del ser humano. También es curioso que el símbolo de India, el Taj Mahall, sea una tumba musulmana.
ESTUDIANDO CON MUSULMANES EN LA UNIVERSIDAD CON GENTE TAPADA
Mientras estudiaba los cursos de ingles en USF muchos de mis compañeros eran musulmanes, la mayoría de ellos eran de Arabia Saudita. De hecho los saudíes eran mayoría entre los estudiantes extranjeros. La experiencia con ellos en general fue muy positiva e intercambié con ellos muchas cosas. Recuerdo con agrado que a pesar de las diferencias culturales teníamos nexos de unión mas cercanos que otras culturas. Por ejemplo los saludos. A la gente de Arabia le gusta saludar con besos, les gusta tocar, la distancia es corta... algo muy parecido a los españoles y muy diferente de los americanos. Allí conocí gente de los dos extremos: gente muy tradicional, conservadora, que se toma la religión muy en serio y gente que aunque parecía muy formal pero luego en FB (tengo varios añadidos) veía como colgaban sus vídeos y fotos de fiestas y borracheras (por amigos comunes, evidentemente no los ponen en su perfil)
Pero la experiencia que viví mas chocante fue con una chica de Arabia Saudita. Rana, nombre ficticio pero que es como ella misma me pidió que la llamara, iba vestida con una túnica negra llamada abaya que la cubría todo el cuerpo hasta los tobillos. En la cabeza llevaba un pañuelo negro tradicional o hijab que la cubría toda la cabeza, el pelo y el cuello. Lo único que llevaba visible era su rostro y sus manos.
Rana durante las dos primeras semanas de clase no tenía libros y se sentó a mi lado pegada para compartirlos. Al principio, el primer día se me hizo algo raro, el miedo a lo nuevo y desconocido, pero traté de soltar prejuicios y establecer una relación normal. Ella era una chica joven, simpática y muy agradable. Era difícil calcular su edad pero era muy joven. Tenía una hija y estaba casada con otro saudí y eran gente de dinero, como la mayoría de los saudíes que viven en EEUU. Hablé mucho con ella durante ese tiempo. Recuerdo que me llamaba la atención que a pesar de ir tan tapada podías saber mucho de una persona si eres un poco observador. Ella llevaba telas caras, ropa de seda y debajo de la abaya su ropa también parecía cara. A pesar de ir cubierta siempre podías adivinar mas o menos la silueta y el pañuelo no hacía mas que acentuar lo mas bonito que tiene una mujer: sus ojos y sus labios. A lo largo de esas dos semanas, cada día, estábamos sentados juntos compartiendo un libro y experiencias de dos extranjeros buscándose la vida de formas diferentes en EEUU. Y fue algo precioso. Al segundo día ya no veía el pañuelo, solo una persona como yo.
Dicho todo esto me llama la atención como en pleno siglo XXI aun nos fijamos en todas estas cosas. Me llama la atención lo poco acostumbrados que estamos en España (y por extensión en el mundo) a lo diferente, a los extranjeros, a los emigrantes. Me llama la atención el poco interés (debido al rechazo) que tenemos de conocer a extranjeros y miembros de otras congregaciones religiosas cuando a mi me parece algo fascinante. Me llama la atención lo poco que sabemos de otras religiones, de otras culturas, de otros países. Me llama la atención que cada vez que hay un conflicto, en el que la religión está por el medio, saca nuestros instintos y prejuicios mas rastreros. Me llama la atención que el mundo que vivimos está lleno de fanáticos talibanes (y no hablo de religión) de todo tipo (política, alimentación, educación, religión...). Me llama la atención el recurso fácil de "si alguien no se adapta que se largue". ¿Cuántos de esos han hecho el esfuerzo de emigrar? Todos tenemos que arrimar el hombro y buscar maneras de convivir respetando al projimo y sus creencias. ¿Llegará el momento en que prohibirán a los cristianos llevar una cruz colgada del pecho o a los budistas llevar su túnica? ¿No habria que quitar de las aulas la foto del Rey para no herir a los republicanos? ¿no nos perdemos entre tanto detalle y tanta tontería y nos olvidamos de lo importante (la educación)? ¿Son los musulmanes los nuevos gitanos? El tema da que pensar..





