[Para todos aquellos que tienen que luchar con una enfermedad crónica. Y para sus allegados, que tanto sufren con ellos]
Desde hace cosa de 3 semanas, mas o menos, he dejado la dieta vegetariana (después de 6 años, uno de ellos vegano). He empezado a comer pescado. Pero para que entendáis los por qués, necesito explicaros antes mi historia personal. He estado dudando si contarlo o no, pero creo que es el momento de hacerlo y que os ayudará (a los que menos me conocéis) a comprender mejor todo y encajar piezas. O sea que me voy a abrir y soltaros un poco de mi historia personal. Es duro, aviso a navegantes. Y es a pesar del rollo, solo una pequeña parte.
Empiezan mis problemas de salud...
Cuando tenía 18 años era un chico normal del monton. Estaba en COU, no era muy buen estudiante pero no se ma daba mal. Pero era un poco vago ( de los que estudian la tarde/noche antes). Me apasionaba el deporte y la lectura. Jugaba a futbol. Había jugado tambien a balonmano en un equipo grande y la natación no se me daba mal (me querían, pero les dije que no, tenía que entrenar tres horas diarias). Como me apasionaba el deporte y el ejercicio lo que habia imaginado era estudiar Magisterio por Educación Fisica y luego irme a estudiar INEF a Coruña o Madrid. Eso y Fisioterapia eran las únicas salidas que me gustaban. Pero mi vida se torció...
Un día me levanté de la cama con grandes dolores de barriga y diarrea. Fui al médico y me dijo que era una simple gastroenteritis. Tomar suero y dieta blanda, lo típico. Pero no era eso. Los siguientes 6 meses fueron una peregrinación constante de médico en médico, subidas a Urgencias y demás. Me fueron diagnosticando de todo: piedras en el riñón, úlcera de estómago, etc etc. Me daban tratamientos para mis supuestos problemas, pero nada funcionaba. Cada vez perdía mas peso y para un chico delgado perder 9 kilos, se notaba demasiado que estaba mal. Perdí un montón de clases en el instituto, entrenamientos, etc. Mi vida normal había desaparecido y no sabía por qué ni cómo salir de esa situación. La cuestión es que a los dolores y retortijones abdominales (iba mas de 10 veces al baño cada día) se sumó que empecé a sangrar por el curso. Os podéis imaginar el susto e impresión que un niño de 18 años (que había estado sano toda su vida, mas allá de catarros y esguinces) se lleva al ver el panorama. Y el susto de mis padres cuando se lo conté y lo vieron. Me ingresaron en el hospital al comprobar que tenía anemia severa, había perdido mucho peso e iba unas 20 veces al baño (con sangre) diarias a pesar de no comer casi nada. Estuve cerca de un mes en el hospital. Tras mil pruebas: gomas por la boca, colonoscopia, biopsias, escaners, radiografías, mil análisis, cultivos, etc me dijeron, con 18 años, que tenia la enfermedad de Crohn, algo de lo que yo ni siquiera había oído hablar en mi vida. Mas adelante, tras la biopsia y otras pruebas me dijeron que era Colitis Ulcerosa, que es muy parecido pero algo mas benigno. La impresión fue gorda y digerirlo fue mas difícil todavía. Tenía miedo de morirme y lo digo de verdad. Yo pesaba en ese momento 48 kilos (hoy ando entre los 64-66 kgs), después de mas de una semana solo con suero.Ver otras personas en el hospital con la misma enfermedad no me ayudó nada. Una persona había muerto mientras estaba allí, otros les estaban haciendo transfusiones de sangre. Todos extremadamente delgados y con muchos años de sufrimiento a la espalda. No quiero dar muchos detalles porque fue algo muy duro. Sin el apoyo de mi familia (mis padres, mis amigos, mis tios y mis primos) no se si hubiera salido adelante.
La comida no tiene nada que ver...
Lo primero que haces cuando te diagnostican una enfermedad crónica grave es preguntar al médico que puedes hacer para mejorar o no empeorar las cosas. El médico me dijo que era una enfermedad grave, pero que podía tener calidad de vida y habría periodos de tiempo normales, alternando periodos de remisión con brotes mas o menos severos. El tratamiento era tomar fundamentalmente Urbason/Prednisona o lo que comúnmente entendemos por cortisona. Tomaba 60 mg diarios junto a otras muchas pastillas (protector de estómago, pastillas para dormir, pastillas para la enfermedad que tendría que tomar toda mi vida). El médico me dijo que la comida no tenía nada que ver y que podía comer de todo y observar por mi mismo que me sentaba bien o mal. Me advirtió que en general los lácteos, especialmente la leche, no va bien para la gente con colitis ulcerosa. Pero a parte de eso, ninguna otra sugerencia. Cuando el médico no te da ninguna respuesta empiezas a hacerte preguntas a ti mismo sobre qué puedes hacer tu por mejorar.
Mi dieta de aquella era "la normal": comía de todo, aunque pocas verduras y poca fruta. Me encantaba el chorizo y el jamón, los embutidos, la pasta, los postres, el pan, el arroz blanco. Comía mucho pan con queso tras las comidas. Tambien comía huevos y patatas fritas. Los fines de semana me bebía alguna copa con los amigos y fumaba tabaco, unos 10 cigarros diarios (lo dejé hace 7 años). Es decir, lo que se dice bien no comía, pero mas o menos comía y bebía igual que cualquiera de mis amigos o familiares y a nadie le pasó nada.
Los siguientes dos años fueron un infierno. A penas salía del hospital, tuve varios ingresos mas (entre ellos un par de ellos de dos semanas o así). Pasé una hepatitis aguda (que cogí en el hospital), una pancreatitis aguda, lumbociática, depresión, azúcar alto, duodenitis, mononucleosis, artritis, retención de líquidos... entre otras muchas cosas y problemas menores. Me hiceron el punzamiento en la columna para saber si tenia meningitis una de las veces, diciendome que probablemente la tenía (finalmente no). Ademas (de toda las pastillas anteriores) empezaron a darme inmunosupresores y hablar de operar. Yo no quería, conocía gente que se habían operado y seguían exactamente igual. Y mi familia tampoco, claro.
Peregrinación por las Terapias Alternativas
Cuando ves que la medicina alopática no funciona (ni para controlar los síntomas, ademas de tener grandes efectos secundarios) empiezas a buscar otras alternativas. Es normal, estás completamente desesperado y eso solo lo comprende alguien que haya pasado por ello. Os puedo asegurar que he probado de TODO. He ido a Suiza a ver a una naturópata que a través de pastillas de hierbas resultaba efectiva. Pero no funcionó, solo temporalmente, y era muy caro ir hasta allí cada poco. Probé la homeopatía durante meses, que en mi caso no funcionó (si es que funciona en el de alguien). Probé Flores de Bach, que me ayudaron a nivel emocional, pero mi intestino seguía igual. Me di masajes de todo tipo: quiromasaje, shiatsu, chino... Me pusieron agujas, ventosas. Todo, os lo puedo asegurar. Probé hierbas, infusiones e incluso un brebaje que me prepararon las monjas de clausura que me ayudó a desintoxicar mi hígado e intestinos. Hidroterapia de colon, quiropráctica-spinology (durante varios años, con buenos resultados a nivel musculo-esquelético), terapia craneosacral, medicina china, medicina tibetana, ... ¿Sigo?
A los 22 años empecé a ir a clases de Yoga. El Yoga me venía fenomenal, salía de allí renovado, relajado, sin tensiones. Dejé de sangrar y podía hacer vida normal, aunque seguía tomando un tratamiento, pero ya no cortisona. El yoga no me curó, pero me ayudó a encontrar un equilibrio en mi vida a todos los niveles. Me habían declarado corticodependiente y que no podría dejar de tomar cortisona. Pero con los cambios de dieta y el yoga había encontrado ese balance, mi digestión mejoró y al menos solo tenía que tomar el protector intestinal para toda la vida (según el médico nunca podría dejarlo, ni tampoco la cortisona a baja dosis).
Mi vida empieza a ir bien... y consigo aprobar una oposición del Estado...
A los 22 años empecé a devorar libros de nutrición que explicaran qué coño me pasaba o que me ayudaran a mejorar. Os puedo asegurar que he leído y estudiado más de 100 libros sobre nutrición, tirando por lo bajo, de todas las corrientes (bajo o alto en grasas, poca proteína, low carb, frutarianismo, vegetarianismo, omnivoros, veganos, macrobiotica, zumos, batidos, ayunos y todo tipo de corrientes occidentales y orientales). Empecé a cambiar y experimentar con la dieta. Pasé a comer carne sólo una vez a la semana. Pescado dos o tres y el resto verduras. Dejé de tomar azúcar blanca de aquella (salvo días contados). Mi digestión mejoró notablemente. No tenia problemas, pero seguía con la pastillita protectora (una cada comida). Así estuve los siguientes 4 años de mi vida mas o menos.
Tras un año de preparación intensa (por mi cuenta) aprobé una oposición de administrativo en la Administración General del Estado. Me tocó el centro de España, era lo mas cerca de mi tierra a lo que podía optar. Trabajaba en una oficina (prefiero omitir el Ministerio y algunos datos). Desde el primer día que tomé posición de mi plaza me di cuenta de que aquel trabajo no era para mi. ¿Pero a qué podía aspirar alguien cuya salud estaba deteriorada, necesitaba un baño cerca y todos sus sueños se habían roto? Funcionario sonaba como la mejor opción para mi: trabajo seguro, fácil, vacaciones, buen seguro médico, jubilación. No había sido mi sueño pero creía que era la mejor opción en las condiciones que estaba. Descarté preparar la oposición para profesor de Educación Física porque tras las practicas de 6 meses en colegios me di cuenta de que era muy estresante y de que no estaba preparado para enseñar. Trabaja de funcionario pero odiaba ir a la oficina por las mañanas, muchos de ellos lloraba antes de ir. El ambiente en mi trabajo era una mierda y mi trabajo de funcionario no me llenaba. En una palabra: no era feliz en mi trabajo.
Renuncio a ser funcionario...
Empecé a decir, al poco de tomar posesión, que quería renunciar a mi plaza de funcionario. Imainaos decir esto a tu familia y amigos: pero qué dices, estás loco y bla bla bla. Pero yo lo tenía claro. Aguanté en el trabajo casi 4 años. Pero tras hacer el Camino de Santiago (desde Roncesvalles a Santiago en 30 días), y conocer a mi pareja actual, renuncié a mi plaza de funcionario. No pedí excedencia, todo el mundo flipaba que alguien renunciara a un trabajo fijo para toda la vida. Fue una decisión dura, tuve momentos de duda, pero en menos de un mes sabía que no me había equivocado. Y me fui con Laia a Barcelona. Ella venía con una beca Fullbright a la Autónoma como parte de sus estudios de Máster/Doctorado en Antropología. Después de un año allí ella abandona su doctorado (tras la experiencia con la Autónoma) y decidimos irnos a Asturias durante los siguientes tres años.
Vegetarianismo/veganismo, ayunos, etc...
Aunque para hacer yoga no hace falta ser vegetariano, conocí varias personas vegetarianas que les iba bien con la dieta y me empecé a interesar por el tema. Laia había sido vegetariana durante 3 años (cuando iba a la universidad) y me habló bien de ello, aunque en ningún momento me propuso hacerlo. Hace cosa de 6 años descubro un americano que lleva 25 años sano gracias a la higiene natural. Me leo su libro varias veces, lo comprendo y me lanzo. Empiezo una dieta vegana de comidas crudas (ensaladas, batidos de frutas/verduras, zumos) y verduras al vapor sin sal durante varios meses. A pesar de que recomienda hacerlo bajo la guia de un médico, decido hacerlo solo, en nuestra casa en el campo. A los pocas semanas y gradualmente dejé la medicación. Mi intestino dejo de tener diarrea y mucosidad y se normalizó por completo. A día de hoy sigo sin tomarla despues de mas de 6 años y no te tenido que volver al hospital ni al médico desde hace 8 años al menos, solo a revisión (cada par de años). Creo que desde entonces solo he pasado un par de catarros. Analíticas perfectas, nivel de energía alto, colonoscopias normales (salvo la que hice al volver de India, donde había unos centímetros de irritación)
Empecé con la hidroterapia, aplicando sus principios en mi casa. Baños de asiento, de pies,... en agua fría, y chorros de agua fría eran mi día a día. Baños en el río de agua fría en invierno, alternados con caminatas de intensidad alta. Baños de sol cortos (helioterapia). Varias horas de practica de yoga avanzado intenso cada día. Ayunos de fruta. Semi-ayunos de zumos de fruta, curas de fruta, ayunos de zumos, y ayunos de agua de 3-4 días. Nunca había sentido tanta energía en mi vida. Comprendí como funcionaba muy cuerpo, la digestión, los procesos de detoxificación, putrefacción, etc. Muchas de esas cosas las aprendí bajo la guía de médicos alopáticos y/o naturistas (una mezcla de ambas ramas) en diferentes lugares. Descubrí que hay médicos y nutricionistas buenos y malos en ambas corrientes (alopática y natural) o que lo natural no es sinónimo de inocuo (ya hablaré de algunas cosas mas adelante), por decirlo de forma simplista y resumida. Descubrí que una cosa es lo que comes y otra muy distinta lo que digieres y asimilas. Observé que el cuerpo regenera cuando se dan las circunstancias adecuadas (y siempre que no hay un deterioro irreversible). Y otras muchas cosas... Lo bueno de mi colon es que al ser tan sensible noto inmediatamente aquello que va bien o mal. Aunque a veces es difícil determinar las causas. Que la salud depende de varios factores: genética, alimentación, descanso, agua, emociones, ejercicio, respiración, etc y no solo de una cosa (aunque aquí me estoy centrando solo en una)
Durante todos estos años he llevado una dieta vegetariana estricta, aunque no bebía leche, pero tomaba huevos a veces y quesos. Como me sentía fuerte y nos apasionaba India, el yoga y su cultura nos fuimos a India. Lo consideraba un reto para una persona que había padecido problemas digestivos severos. India es un lugar que te pone a prueba a todos los niveles, te lo garantizo. Pero los retos me apasionan, soy un guerrero. Dejamos la casa, los trabajos, la huerta orgánica, vendi mi musica y libros, etc y nos fuimos a la aventura durante 9 meses a estudiar yoga, viajar y aprender sobre música india, etc. Necesitaba un reto, explorar nuevas cosas, abrir un poco la mente. Aventura!
La experiencia india y venimos a USA
La experiencia india fue muy enriquecedora, aprendimos muchas cosas, pero fue muy dura. Y la comida india es superpicante. Y el picante me hace daño, claro. Pasó un mes hasta que dejé de llorar y de hincharse los labios, cada vez que comíamos. Y claro, eso me irritó el intestino, cuando iba al baño mi culo echaba fuego je je. Pero pude aguantar los 9 meses de viaje, como un campeón, sin tomar medicaciones. Aunque notaba el intestino irritado, tenía mis estrategias para comer saludable: desayuno de fruta, ensaladas, pero no podía evitar la comida picante mas allá del arroz blanco. Para qué hablar de los aceites negros que usan para cocinar que cambian una vez al año (si cuadra)... Confiaba que al dejar el picante en España, reducir los lácteos (en India volví a beber leche en los chai) y comer una dieta vegetariana mas saludable, se pondría otra vez normal. Y así fue, aunque tardé un poquito en recuperar.
Y para afrontar nuevos retos y seguir creciendo decidimos venir a USA, ya que para Laia era difícil encontrar un buen trabajo en España, mas alla de dar clases de inglés (que estaba bien, pero no la llenaba). Para acelerar el proceso volví durante un año a una dieta vegana, muy fresca (comida cruda vegetariana: zumos, ensaladas, green smoothies, verduras, frutos secos y semillas). Mi colon se normalizó rápidamente y recuperé mis niveles de energía.
Aparecen las deficiencias...
Ya durante mi época omnívora tenía deficiencia de vitamina B12. De hecho tenía anemia ferropénica que no desapareció curiosamente hasta que empecé a comer vegetariano. Yo era consciente de que la dieta vegana equilibrada tiene carencias, tanto en vitamina B12 como en vitamina D. La vitamina D se asimila con el sol, pero las únicas fuentes están en productos animales (o suplementos). Con esto quiero decir que sabía lo que estaba haciendo, pero quería experimentar. Hay gente que no tiene carencias durante muchos años. Y yo me encontraba fenomenal. Laia, por ejemplo, comiendo lo mismo está fenomenal. Pero cada persona es un mundo.
Hace cosa de un par de meses empecé a notar un poco de mala memoria. Al principio no le di importancia y pensaba que era por el cambio constante de un idioma a otro. Lo típico: no te acuerdas de palabras en español ni en ingles y te quedas en blanco. Pero luego noté que una de mis cejas empezó a perder pelo. Quizás es una tontería, un eccema, pero empecé a pensar que quizás tenía deficiencia de algo. Luego empezaron los dolores articulares. Eso ya fue lo definitivo. Hice análisis (antes de los dolores) y tenia insuficiencia de vitamina D y B12. Llevaba ya un par de meses tomando suplementos, pero era insuficiente, no los amilaba.
Si tienes deficiencia de vitamina D, por ejemplo, no asimilas bien el calcio y es normal tener dolor en articulaciones, huesos, calambres y demás. Y la vitamina B12 es fundamental para otras funciones (no me quiero extender mas). Por tanto decidí empezar a tomar aceite de hígado de bacalao y de pescado como fuente de vitamina D, y omegas. Y poco después decidí empezar a comer salmón, sushi, sashimi y otros pescados. Y creo que lo seguiré haciendo durante una buena temporada. Como soy una persona que por mi características personales no puedo comer gluten, ni lácteos (los como solo en pequeñas dosis en forma de yogur/queso) mi dieta estaba muy limitada y decidí introducir productos animales de nuevo y "dejar de ser" vegetariano. He antepuesto mi salud a mis ideas y a seguir explorando el campo de la nutrición/salud, algo que me apasiona. Sigo pensando y defendiendo la agricultura y ganadería ecológicas, eso si que no ha cambiado. Siempre he dicho que se puede llevar una alimentación mas o menos sana y equilibrada siendo omnívoro o vegetariano y que somos omnivoros por naturaleza (y créeme, he leído muchos libros sobre el tema, aunque respeto la opinión de cada cual). Creo que no hay una dieta para todos, y que cada uno debe encontrar aquella que mas se ajuste a su metabolismo, trabajo, etc. Veo la dieta ovo-lacto-vegetariana equilibrada como una opción válida para toda la vida, pero veo la dieta vegana como una dieta con deficiencias nutricionales que solo es valida para corto plazo: una limpieza/purificación, pero no para toda la vida. En otra entrada hablaré sobre lo bueno y malo de ser vegetariano/vegano pero por hoy creo que es suficiente. No se si alguien se leerá el tocho, si es así gracias por la paciencia. No lo he contado para dar pena ni ser un "pobre de mi", de hecho quizás me encuentro la mayor parte del tiempo mejor que la gran mayoría de la gente. Solo me apetecía compartirlo, especialmente por si hay alguna persona que se encuentra mal y lo lee como un mensaje de esperanza. He aprendido durante 16 años, a estar agradecido a una enfermedad por haberme abierto los ojos y ayudado a cambiar el rumbo de mi vida a mejor. Que la salud es un tesoro, y algunos (desgraciados) no se dan cuenta de lo que tienen. Lo único que se es que en el punto en el que estoy me apetece explorar y seguir aprendiendo de esta vida tan fascinante, superando mis limites, mis barreras y creciendo como ser humano.Y vivir para contarlo. Todo tiene un por qué y lo anterior es un ejemplo de los míos.



