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29 abril 2010

La montaña: un estilo de vida fascinante e incomprensible

Si algo echo de menos viviendo en Florida es la montaña. Como buen asturiano que soy me gustaba mucho salir cada fin de semana de rutas y me duele el alma solo de recordarlo y no poder hacerlo en Florida. Nunca he sido persona de arriesgar mi vida ni de altas cumbres, me gusta mas simplemente hacer rutas mas o menos asequibles en la naturaleza, mi gran pasión. Ir a caminar a los Picos de Europa, Pirineos o cualquiera de las montañas asturianas era y aún es un gozo para mi. Quizás es por esa mezcla de naturaleza y mi gusto por la soledad, aunque no se, es difícil de explicar.

Esta noche el español Tolo Calafat falleció durante el descenso de la mítica y peligrosa Annapurna, la montaña de la abundancia. Al enterarme no pude evitar llorar, una mezcla de compasión, tristeza y nostalgia. Como soy un simple dominguero no voy a daros ninguna lección ni teoría de su muerte, para eso están los especialistas como Sebastían Alvaro. Lo que si os puedo decir es que cuando visitamos Nepal me di cuenta del enorme negocio que gira en torno a los Himalaya y el Everest. A día de hoy si quieres acercarte al Everest solo necesitas un poco de dinero y pagar. Un avión o helicóptero te acerca hasta el campo base como si de un parque de atracciones se tratara. Creo recordar que cuesta unos 300 euros ida y vuelta, aunque puede que recuerde mal la cifra. Esa zona, que en su día era cuna de escaladores, sherpas y personas con ciertas inquietudes, se está convirtiendo en un centro de peregrinación turístico. Incluso mucha gente lo escala sin preparación previa pagando mucho dinero con gente que les lleva el material, van por las vías mas fáciles, con oxígeno, simplemente como diría el otro por la foto. Hay gente que se está enriqueciendo con el tema y que está estropeando el verdadero espíritu de la montaña.

Cuando estábamos en Nepal yo me encontraba un poco enfermo. Habíamos planeado hacer el Annapurna Circuit, una ruta de montaña por esa zona que dura unas 2 semanas o un poquito mas. El Annapurna Circuit a día de hoy está bastante explotado y es muy turístico. Nosotros lo sabíamos y lo teníamos asumido pero yo me encontraba muy débil para hacer trekking durante tantos días en esas condiciones. Pero por suerte nos encontramos con un tipo que nos ofreció ir a su casa en un pueblo perdido en la montaña sin luz ni nada durante unos días y hacer rutas suaves, desde allí, alejados del turismo. Aceptamos, claro, y fue maravilloso. Desde allí pudimos observar cada día las distintas caras de los Annapurna, la belleza y la atracción que ejercen estas majestuosas montañas.

Me gustaría mostraros un par de fotos que no pueden reflejar la grandiosidad de una cumbre de mas de 8000 m de altura. Podéis pinchar para ampliar:

visión de los Himalayas (desde Delhi hasta Katmandu) por encima del manto de nubes desde la ventanilla del avión

 visión de una de las caras de Annapurna desde una de nuestras rutas caminando en Nepal

EL VERDADERO ESPÍRITU DE LA MONTAÑA Y DEL SER HUMANO
De lo que mas me apetecía hablar en esta entrada, y puede que a poca gente le interese, es del verdero espíritu que se vive en la montaña y que se ve reflejado muy bien en este impresionante reportaje que hizo Informe Robinson tras la muerte del alpinista español Iñaki Ochoa de Olza. Cosas como esta deberían enseñarlas en los colegios. Esta historia refleja valores perdidos hoy en día como la pureza, la amistad, el compañerismo, el amor a la naturaleza y el drama de la muerte. Es impresionante (de hecho Guardiola lo ha usado para fomentar compañerismo dentro de su equipo). No os lo perdáis si no lo habéis visto, os hará llorar:
Parte 1/3


Parte 2/3



Parte 3/3

19 enero 2010

¿En qué o quién confiar?


Iba Gautama Buda paseando por el pueblo de Kesaputta cuando sus habitantes, los kalamas, le pidieron consejo:
"Muchos gurús pasan por el pueblo exponiendo sus enseñanzas y criticando las de los demás, ¿Cuál de ellas deberíamos seguir?"
Esta fue la respuesta de Buda:

No confíen en el profesor, sino en la enseñanza. No confíen en las palabras de la enseñanza, sino en lo sutil de las palabras. No confíen en la teoría, sino en la experiencia. No crean en nada solo porque lo hayan escuchado. No crean en tradiciones solo porque ellas hayan sido impuestas durante generaciones. No crean en algo solo porque haya sido hablado o rumoreado por muchos. No crean en algo solo porque está escrito en sus libros sagrados. No crean en nada solo por la categoría de sus profesores.

Pero tras la observación y el análisis,
cuando hayan experimentado y reflexionado por ustedes mismos que una cosa es cierta, que trae beneficio y felicidad a usted y a todos los demás, entonces acéptela y vívala.
Extracto y traducción libre del Kalama Sutra. ¿Cuando comprenderemos los mensajes en vez de idolatrar ciegamente a los mensajeros? 2500 años después aún no hemos aprendido nada..
Ps. Foto de Laia durante nuestra estancia en Katmandú

09 octubre 2008

Recordando India y Nepal: Los Sadhus II




Fotos tomadas durante el Maha Shivaratri Festival en Katmandú durante nuestro viaje

Este es un extracto de algo que escribí el 13 de abril de 2007 en Rishikesh, después de 8 meses viajando por India. Es la continuación de la primera parte sobre los Sadhus


Tras el desayuno llega el siguiente periodo de tiempo. La mayoría de ellos lo pasa en su puesto mendigando pero un autentico Sadhu jamás mendiga ni dinero ni comida. Un Sadhu solo acepta lo que la gente le da sin pedir y es capaz de permanecer largo tiempo sin comer, en ayuno total si es necesario. Son ascetas extremos e intrépidos, son nómadas urbanos o campestres. Pueden vivir en una cueva o en las calles de cualquier ciudad. Los que viven en cuevas suelen bajar a las peregrinaciones religiosas. En la India ellos son considerados como hombres sagrados, santos, y hemos comprobado muchas veces como algunos van de puesto en puesto, de bar en bar pidiendo... y como todos les dan dinero y comida religiosamente sin hablar, como algo totalmente normal y aceptado en su cultura. Sus posesiones materiales suelen ser un longi o dhoti para vestirse, una tela para cabeza, una bolsa o bolso donde llevan sus posesiones y el recipiente donde comen o cogen el agua de la ganga. En su bolso algunos llevan lujos como un pequeño transistor, auriculares o un reloj. Es curioso pasear a veces y ver a un sadhu escuchando la radio en la soledad de la noche. Pero la mayoría no tiene ni eso... solo se tiene a si mismo.

A eso de las 12 suele llegar la hora de comer. Vuelta a hacer cola a la puerta de un Ashram o es el propio Ashram el que desplaza alguno de sus miembros con comida al sitio donde están los Sadhus y pobres del lugar. Para comer un simple thali: arroz blanco, dhal (lentejas) y chapati (dos o tres). Luego suele llegar el momento de la siesta ya que hace un calor insoportable y tampoco hay mucho de hacer. Cualquier pequeñilla sombra es aprovechada por ellos para tumbarse en el suelo a descansar tras la comida. Este es el proceso que sigue la mayoría, pero algunos Sadhus suelen optar por tener un fuego encendido, símbolo de Shiva, y cocinan encima de su fuego tanto el chai (te con leche y especias) como el arroz o los chapatis (un tipo de pan indio). Al principio me parecía raro que la gente les echara arroz crudo en sus cuencos pero con el tiempo comprendí que es porque ellos mismos lo cocinan. Es la forma de comer mas autentica y tras 7 meses en India podemos asegurar que personalmente el chapati cocinado por un sadhu en su fuego en la calle es el pan mas rico de toda la India. Tiene un sabor mas tostado, es muy auténtico, y ves que es una tradición antigua, como lo hacían desde hace siglos. La ceniza del fuego de un sadhu (bueno en realidad todo lo que hacen) es considerada sagrada y muchas gentes las utilizan para sus marcas en la cara. Algunos de los Sadhus cubren todo su cuerpo con las cenizas provenientes del fuego. Especialmente los Nacked Sadhus, que son aquellos que van totalmente desnudos todo el año y en todas partes, incluida la ciudad. Eso les permiten evitar las transpiración y creo les protege un poco del frio y del calor, aunque lo justo. No abundan los "nacked" pero ya nos hemos encontrado también con alguno. Muestran, con su desnudez, que trascienden totalmente toda posesión material y el deseo sexual (entre otras cosas).




A la tarde muchos de ellos suelen hacer baños rituales de nuevo o lavar su ropa en la Ganga. También pueden estar meditando a la orilla del río, mendigando algunos o fumando su chilam de marihuana en compañía de otros Sadhus normalmente. Los Sadhus que saben algunas palabras en ingles te ofrecen fumar con ellos (muchos quieren sacarte un poco de dinero) ya que al ser hombres sagrados tienen total libertad de fumar marihuana, a pesar de que el consumo en India de marihuana es totalmente prohibido (excepto ellos o en el Mahashivaratri Festival). Pero ellos si pueden hacerlo y fumar con ellos también es un acto sagrado, es Prasad. Incluso ya vi en alguna ocasión policías fumando con ellos. También en ocasiones especiales preparan su Bang Lassi. El Bang Lassi es una bebida en la que utilizan marihuana en polvo, agua de coco, anacardos, curd (yogur) bien mezclado y que se convierte en una potente bebida alucinógena. Durante el Mahashivaratri decidimos probarlo en compañia de un Sadhu amigo. Habiamos leido que si ibas en pareja solo uno lo probara. Yo solo probé un sorbito y no me hizo efecto pero Laia bebió un vasito. Os puedo asegurar que nunca habia visto a Laia en un estado similar, delirando, sudores, alucinando... Tuve que llevarla a casa. Despues de descansar, estar mas alla que acá y una buena vomitona recuperó su estado normal, tras mas de tres horas de trance. Estuvo el resto del día un poco atontada. Ahora ya sabeis, si alguna vez tomais Bang Lassi en India tener cuidado y no lo hagais solos a ser posible (dicen las guias que hay gente que la roban incluso, pero no lo se) ni bebais demasiado. Aqui puedes ver a Anthony Bourdain de travel chanel relatar su experiencia (no es mi favorito pero puedes ver como lo hacen)

Continuará...

Si te gustó y quieres leer la primera parte pincha aquí

17 septiembre 2008

Poblados autosuficientes en Nepal

casa típica tradicional nepalí construida de piedra, adobe y paja



Una de las partes del viaje en Nepal que recordamos con más cariño son los 8 días que pasamos con una familia nepalí en su casa, en un pueblo perdido cercano a los Himalayas. Estuvimos durante 2 meses en Nepal; pero esos 8 días en la zona de Gachok y Lachok nunca los olvidaremos. Recuerdo que habíamos decidido hacer el trekking de Annapurna de unos 15 días, cuando nos encontramos con Krishna y nos ofreció irnos una semana a su casa, hacer rutas suaves con él, explicarnos la vida de los nepalíes, etc.


En la cocina tras la cena siempre charlábamos al lado del fuego en el suelo sin chimenea



Era una oferta irrechazable, en una zona perdida sin turistas y viviendo una experiencia única en nuestras vida. Por un módico precio para nosotros que ayudaría a la economía del pueblo y de su familia, principalmente. Él hablaba un inglés bastante correcto, algo no siempre habitual en India y Nepal, donde el chapurreo mezclado con sus propias lenguas se convierte en lo más normal. Y es que allí solo las clases más altas hablan inglés. La lengua ejerce una especie de baremo de las clases sociales. Krishna era Brahman. Su mujer, Parvati, era un encanto y sería la cocinera (sociedad tradicional). Hacían esto unas 4 veces al año, lo suficiente para poder ayudar en su economía familiar y que su hijo pudiera estudiar. El resto del tiempo vivían sin intrusos...

Molino de piedra manual usado en la cocina para el grano


Jugando con los niños en el pueblo a juegos nepalies, qué gozada y qué risas

Lo primero que nos llamó la atención es que era un pueblo de muchos perdidos en el espacio y tierra nepalí. Tuvimos que caminar algo más de 4 horas para llegar hasta su casa, por caminos y sendas de piedras desde Pokhara. No podías llegar en coche ya que no había carretera. La historia me recordaba de alguno de los pueblos que hay en los Picos de Europa, en mi querida Asturies, donde para evacuar personas enfermas tienen que hacerlo en mulas o en helicóptero. Pronto descubrimos que para evacuar en estos poblados a una persona había que hacerlo en brazos, porque desgraciadamente lo vimos. Por ejemplo, uno de los numerosos hermanos de Krishna era una de las personas “de carga”. Era el encargado de llevar una bombona de gas u otro tipo de portes. Para ello se ayudaban de cestas en la espalda con una cinta que pasaban sobre su frente. Es decir, el peso recaía sobre todo en su cabeza. No se si sería cierto pero Krishna decía que su hermano podía cargar unos 100 kg de esta manera. Y a juzgar por la naturaleza de unos músculos curtidos naturalmente por el trabajo, podríamos dar fe de ello. Cargaba leña, paja, personas, bombonas, productos de la huerta, etc



Plancha de piedra sobre la que hacia el chutney diario Parvati



Mujer nepalí abonando de forma natural y a mano la tierra



El poblado era totalmente autosuficiente. La mayoría utilizaba el fuego de una hoguera en el suelo de una cocina de barro para calentarse y cocinar. No había electricidad y el agua manaba de una fuente que venia de los Himalayas. La ducha era fría (no os podéis imaginar cuanto). La cocina de gas funcionaba con biocombustible que generaban sus residuos bajo tierra; esa fermentación generaba un gas que era almacenado y luego utilizado para cocinar. Tenían huertas en las que hacían trueque de productos: unos plantaban arroz, otros tomates, etc. Por supuesto ecológicas, no habían oído hablar de pesticidas y además ni siquiera saben leer las instrucciones de su uso llegado el caso. Tenían gallinas que aportaban huevos. La leche la aportaban los búfalos de agua. Y así sucesivamente. No salimos de la comarca para nada y tampoco llevamos allí gran cosa. Nuestra habitación tenía el suelo de barro, las paredes de piedra y sin ventanas (pa que hablar de bichos...). A pesar de ser primavera allá, por la noche hacía frío y necesitábamos el saco.


Ejemplo de uno de los numerosos thalis que comimos durante aquellos días


La cocina de Parvati; ella era la que preparaba toda la comida deliciosa

Las comidas eran dos al día y consistían en dos thali; constaba de arroz, chutney (de tomate y otros), dhal (lentejas de todo tipo: marrones, negras, amarillas...), y verduras (coliflor, calabaza, patata, etc). A veces se acompañaba de chapati casero delicioso. Eran vegetarianos (75% de indios y nepalíes lo son) y la comida era deliciosa. Aunque cuando fui a India había dejado de tomar lácteos, allí más o menos no me quedó otro remedio o accedí, y decidí tomar la leche de búfalo en el chai. Era delicioso también, aunque era una leche supergrasienta y entera. La leche se la traía la vecina recién ordeñada y fresca cada día!! También comimos helecho o cardos, huevos caseros recién puestos, etc


Remco y yo bañandonos en uno de los ríos que había cerca de nuestra casa en Gachok


Experiencia muy buena, rutas diarias, conversaciones profundas, vivistas a hot spring, vistas de los Himalayas cada día, baño en ríos de agua pura, juegos nepalíes con los niños... Contaré mas en otras ocasiones, se podría hacer un libro de la experiencia. Y además allí conocimos a Remco, un buen amigo holandés que nos despertó las ganas de conocer Holanda. Pero eso será para otra ocasión.Gracias Krishna, Parvati y familia!!! Nos fuimos con la sensación de descubrir la forma de vida de nuestros antepasados, de descubrir que aún otro mundo es posible...
Peace and love,



Parvati preparando el cardo para comerlo crudo; el sabor era parecido al de apio crudo

31 agosto 2008

Homenaje a nuestro viaje sagrado en India y Nepal

Esta semana se cumplen dos años del inicio de un viaje inolvidable por India y Nepal. Resumir en un post un viaje de 8 meses podría resultar todo un libro de vivencias y anecdotas que quizás en un futuro no descartemos hacer. Ahora ese libro lo resumiriamos en solo dos palabras: muchísimas gracias. Nunca olvidaremos lo vivido, el buen corazón de la gente, la alegría de vivir. Gracias todos los que nos habeis acogido en el camino. Hemos colgado aqui una pequeñísima muestra de las fotos de nuestro viaje, ni están todas ni son las mejores y muchos momentos ni si quiera tenemos fotos. Gracias a nuestras familias y amigos por su apoyo, animo y seguimiento en nuestro viaje, sin vosotros no hubiera sido posible. Love and peace

Nuestro puesto de fruta favorito en Mysore, Karnataka


El thali típico que comimos en un cumpleaños que nos invitaron: arroz blanco, dhal (lentejas), puris (pan frito), germinados y un par de postres

Laia disfruta del campo en India. Teníamos un scooter durante 3 meses para movernos fuera de la ciudad. frecuentabamos mucho el campo



Niña en un puesto donde bebíamos zumo en Pokhara, Nepal



Un tigre que vimos en 3 ocasiones,la primera de ellas a un metro de distancia. Nuestro elefante, sobre el que ibamos montados, lo persiguió unos 100 metros a todo trapo. Alucinante!!


Un elefante de los que ibamos haciendo el safari, descansando en el río. El elefante es el medio mas ecologico para visitar la selva india y en Corbett los cuidan muy bien. Hombre, usar un elefante tampoco es lo mejor, pero si quieres ir y verlo es mejor que un jeep, sobre todo si los tratan bien y descansan como alli. El sitio único, estuvimos 3 dias y noches disfrutando



Manadas de elefantes salvajes. Cuando son salvajes pueden ser peligrosos, hay que tener precaución


Laia y yo en Pushkar, Rajastan



En Pushkar con un sadhu muy majete



Mercadillo callejero por las calles de Benarés




Laia despues de bañarse en el Ganges en Haridwar





bañandons en el mismo lugar, zona de corrientes y purificación de los pecados. Se nota verdad?





Ashram de Rishikesh, en la pooja de la tarde



Raju, un amigo de Rishikesh, un encanto de persona. Y su perrita acompañante





cafetería de Kolkata donde pudimos, despues de 7 meses, tomar nuestro primer café decente



Una de las calles de Kolkata al lado de nuestro hotel




Estatua de Buda en Sarnath, donde Buda dio el sermón de Benarés



Benarés, el día de año nuevo hindú a primera hora del amanecer




Una de las calles que atravesamos en bus, un auténtico Kaos. Cruzarte vacas o cualquier otro animal era constante, kamikaces, baches, en fin, solo el que lo haya vivido sabe de qué hablo



Laia y Remco en un poblado nepalí en el que estuvimos un tiempo


Los tres con los Annapurna (Himalaya) a nuestra espalada


La cocina de la casa donde nos quedamos, sin electricidad, ni coche, ni nada. Poblado totalmente autosuficiente



Grupo de sadhus en Katmandú, Nepal



estupa en Katmandú, Nepal


Nosotros con el Taj Mahall de fondo



la mezquita mas grande de India, en Delhi



tipicas flores a la entrada de un hotel, en este caso de lujo (no era el nuestro claro)





Nuestra humilde Navidad en Tiruvannamalai en un diminuta habitación. Fue especial


Laia bebiendo de la calle (como siempre) un brevaje que tuvo diarrea un par de días


Un pueblo perdido que encontramos en moto, ni idea de donde estuvimos. Fuera del turismo los nombres estan en las lenguas locales


Ravi, nuestro profe de bansuri (flauta de bambú tradicional). Estuvimos casi 3 meses aprendiendo con él, una delicia y un buen amigo


Puesto de mandarinas bien colocadito. El orden dentro del caos