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08 diciembre 2010

Invisibles

Librería Tattered Cover por dentro
Ayer fui a pasar la tarde a Tattered Cover Book Store, una de las librerías que hay en Denver. Su eslogan es "eat, sleep, read". Paseando, veía como salía humo de las alcantarillas y como se podía escuchar el ruido del agua, similar al rugido de las tripas cuando tienes hambre. "Quizás la ciudad tiene hambre", pensé. Hambre de un mundo mas justo y un mejor reparto de las condiciones. El ruido nos hizo sonreír y algunas parejas se asustaban al pasar por encima de la rejilla. Y es que el rugido era muy alto, casi parecía que hablasen. La noche era fría, seca, dura... Como cada tarde cuando el sol se oculta tras las montañas rocosas. Pero muchos hacen su vida en la calle, al menos lo imprescindible. En la zona del centro siempre hay un enorme trajín de personas que se mueven de un lado a otro y que me recuerda en cierto modo al centro de Madrid. Entré en la librería y enseguida noté la calefacción. Hace tiempo que me di cuenta que las librerías y bibliotecas de la zona son lugares a los que recurre la gente sin techo para entrar en calor. Aquí a nadie le importa. Ni para bien ni para mal, es algo aceptado. No se si el frio les hace leer o lo aparentan. Pero es raro el día que no se sienta a mi lado un sin techo en la biblioteca de Boulder. Y algunos tienen cosas que contar, solo necesitan un par de oídos que les escuchen. Por momentos dejas de ser invisible. Es curioso que solo dejes de ser invisible para los nadies. A veces pienso que en esta sociedad uno solo abandona la condición de invisibilidad para los homeless, para los comerciantes y los camareros. Y si tienes un trabajo, para tu jefe, aunque en este caso sea por el interés. El resto de la sociedad te saluda, te sonríe, pero en realidad no te ve porque no existes. Y no hablo solo de desconocidos. Hablo también de conocidos, amigos o vecinos... Uno de los homeless que vive en uno de los semáforos, pone carteles graciosos para llamar la atención: "no tengo fe, necesito un ángel",  "el calentamiento global ha derretido mi iglú y estoy sin casa", "no miento, es para una cerveza" y otros a cada cual mas original. A eso se le llama "innovar" dentro de tu condición. Algunos tienen e-mail e incluso te piden tu portátil para consultarlo un momento. Aunque no sepan que necesitas una red para conectarte.

El otro día Bob, uno de los que venden periódicos para gente sin techo, se sentó a mi lado. Yo estaba con mi portátil en uno de los cafés de la ciudad. Probablemente estaba buscando trabajo, algo a lo que me dedico afanosamente desde hace unos días, aunque no lo recuerdo. Bob llama la atención porque es uno de los pocos afroamericanos que vaga por la ciudad. Se sentó a mi lado con una tabla de ajedrez. Sacó uno de esos relojes que los ajedrecistas usan para jugar. Y se puso a jugar solo. Yo no daba crédito viendo la velocidad con la que movía las piezas. Usaba ambos lados del tablero con una agilidad inaudita que no había visto jamas. Mis ojos a penas podían seguir la velocidad de sus manos. Al rato, un chico joven de mas o menos mi edad, le pregunto si podía jugar contra él. Bob aceptó. Y lo machacó. Probablemente Bob tenga un don y no lo sabe (o quizas si, quien sabe). Pero vi en sus ojos que tiene un sueño y quizás algún día salga del agujero en el que está metido. No todos salen. Ni todos quieren salir. Pero algunos pocos consiguen rehacer sus vidas.

Pero sigamos con el tema de la librería. Es rústica, preciosa. Tiene los techos con ese toque característico del oeste: tochos de madera entremezclados con tuberías plateadas. Recuerda al típico peinado de Brad Pitt: parece desaliñado pero tu sabes que todo está cuidadosamente en su sitio tras horas en el estilista. Lo que menos me gusta de estos lugares son las horribles moquetas sacadas de un película de serie B de los años 70. Pasé de puntillas por la primera planta, observando las tarjetas navideñas y los nuevos best-sellers sin entusiasmo. Subí a la segunda planta. Se podía escuchar el silencio, aunque había bastante gente. Es una biblioteca enorme, muy diáfana. Tiene numerosos sofás destartalados, como recogidos de la basura. Estanterías de madera llenas de libros y recomendaciones, tanto de los libreros como de la gente. Notitas aquí y allá...

Foto de la librería y sus sofas
Me acerqué a la sección de humanidades y temas sociales. En un rincón de la librería había un círculo de sofás y butacas que estaba ocupado por 5 personas. Todos estaban leyendo, en completo silencio. Yo me fui a echar un vistazo a unos libros, en la sección de al lado. Cogí 3 o 4 libros para ojear y me senté en un banco al lado de la ventana. Pasarían 30 o 40 minutos. En las librerías pierdo la noción del tiempo, no sabría decir. De pronto me doy cuenta de un ruido constante, como un vaivén. Iba y venia de forma mecánica, pero no sabría decir que era. Miré la hora y casi eran las 9 de la noche. Hora de cerrar. Deposité los libros en la estantería y de la que me iba volví a mirar el rincón. Allí seguían las 5 personas con los libros abiertos, durmiendo. Eran personas sin techo que simplemente entraron a cobijarse y que con el calor, la lectura, la noche... se habían dormido profundamente. El ruido que escuchaba minutos antes de lejos, era el sonido de su respiración. Una especie de ronquido suave, armonioso y constante. El cuadro era dulce y parecían niños. Todos parecemos niños cuando estamos dormidos. La frente se relaja, aflojamos la mandíbula, nos entregamos a otra dimensión...

Salí de allí con una buena sensación, entre divertida e inocente. Monté en el coche para regresar a Boulder tras una larga jornada. Y de pronto, tras girar por una calle desconocida miré a la izquierda y vi un grupo de unas 200 personas sin techo haciendo cola para entrar en el albergue. Diablos, hacía varios grados bajo cero! Había muchos afroamericanos e incluso alguno que podría ser yo mismo: joven blanco y mas o menos arreglado. La escena era parecida a la que te puedes encontrar en India a la puerta de un ashram, donde los pobres y hombres santos hacen cola para recibir limosna cada mañana. El paisaje era desolador. Pocos metros después miro a la derecha y veo otro nutrido grupo haciendo cola en una casa de caridad católica. Esta vez no escuché el rugido de la alcantarilla. Esta vez escuché el silencio aterrador de la soledad y el hambre. No pude articular palabra hasta Boulder. No podía quitarme de la mente la imagen de esta gente. Y se que no es mi culpa, ni la tuya. Pero qué coño, quería hablar de ello. Es una forma de agradecer cuando dejo de ser invisible. Aunque solo sea para sus ojos.

01 diciembre 2010

El juego de los errores navideños

El fin de semana pasado comenzó la iluminación navideña en las calles de Denver y de Boulder. General y oficialmente la iluminación comienza el día después de Acción de Gracias, el Black Friday. Digo oficialmente (aunque no lo es) porque en la práctica mucha gente lleva mas de un mes con las luces puestas, en Starbucks las tazas son navideñas desde octubre e incluso hay gente que no quita las luces/árbol en todo el año (verídico). Este viernes habrá un desfile de luces que promete ser interesante, ya os contaré.

El domingo decidimos ir a la iluminación de las luces en Denver, en la zona del downtown, donde están los edificios históricos, el capitolio y demás. Y esto es lo que vimos (fotos del Ayuntamiento de Denver):



 


Muy potito, pero ha faltado poco tiempo para que empiece la polémica con la decoración navideña de las fiestas. En todas las fotos (en unas mas que en otras) se aprecia la causa de la polémica o "error". Imagino que los que estáis viviendo en EEUU os habéis dado cuenta rápidamente del "fallo". Al que me diga cual es el error le regalo un gallifante virtual ;)
La solución mañana

25 septiembre 2010

Vacaciones en Colorado I: Denver

Desde que vivimos en EEUU a penas hemos viajado mas allá de Florida. Hicimos un precioso road trip de dos meses antes de venir a vivir (ya nos olíamos esto), una luna de miel de 10 días en Florida (Don Dinero manda) y alguna escapadita a ver a la familia (Texas, Tallahassee y España). Como la familia es prioritaria para nosotros, a penas hemos tenido tiempo de viajar, una de nuestras pasiones. Pero al menos conocemos toda la Florida muy bien. Como Laia tenía 5-6 días libres decidimos gastarlos en nuestro amado Colorado, una de nuestras zonas favoritas (y que ya conocíamos de nuestro road trip). La costa Oeste tendrá que esperar para una mejor ocasión.

¿Por qué fuimos a Colorado? No os podéis imaginar lo que echamos de menos la montaña. Acostumbrados a ir de rutas casi todos los fines de semana, la estepa floridiana a mi me mata. O sea que elegimos el norte de Denver como centro de operaciones para, desde allí, poder movernos por la ciudad, Boulder, Estes Park, Rocky Mountain National Park, Fort Collins y demás.

DENVER
Normalmente se dice que St. Louis-Mo es la puerta de entrada al Oeste americano. Sin embargo, Denver se convierte en un centro estratégico importante debido a su ubicación. La ciudad está situada en un valle a una milla de altura (1.600 metros de altitud) y su clima es semi-desértico: verano seco y soleado (similar a California) e invierno frío, seco y con alguna nevada gorda. Tiene unos 300 días de sol al año. Está a medio camino entre Chicago y San Francisco. Goza de una buena red de transportes: tiene un buen servicio de trenes que conectan algunas de las ciudades americanas. Eso si, mas te vale tener tiempo, porque ir a San Francisco te lleva un par de días (solo ida), por ejemplo. Su aeropuerto tiene buenas conexiones y aunque no es el de Atlanta (mi favorito), está muy bien.

[Downtown Denver desde nuestro coche]

Es una ciudad muy interesante, con muchas cosas de ver. La zona del LoDo (Low Downtown), Riverfront y Platte Valley son preciosas y tiene una mezcla interesante de rascacielos y edificios antiguos de ladrillo rojo. Los famosos red brick buildings. Cuando estás en el downtown te da la sensación de estar en una gran ciudad, a pesar de que Denver es una cuidad, digamos, de tipo medio.

[Teddy Roosevelt montado a caballo, junto al boxeador Jack Dempsey sobre un red brick building]


El downtown de Denver es enorme al lado del de Tampa, y muy vivo. Cuando me refiero a vivo es que hay mucha gente paseando o en las terrazas, incluso un domingo. La mayoría de los downtown americanos están muertos los fines de semana, no se pasea, y son centros de negocios, bancos y trabajo. Pero no es el caso de Denver. La calle principal es la 16th Street Mall.

[Clock Tower, en la calle 16]

Esta calle es muy larga (aproximadamente 2 km) y es el centro neurológico de la ciudad. Te puedes mover en autobuses gratuitos (MallRide Bus), que tienen numerosas paradas y que unen los dos extremos de la calle: el precioso Colorado State Capitol y la no menos bella e histórica Union Station (estación de tren). La estación de tren la visitamos un día sin cámara, pero os puedo garantizar que es preciosa. Tiene un aire a la de New York, pero con un toque de old fashion. Me ha encantado! Es flipante sentarse sobre los viejos asientos de madera de la sala de espera, cuyo respaldo tiene una altura de casi dos metros. Otras opciones para desplazarse son las bicicletas de alquiler (primera media hora gratis) y el tranvía.

















Sobre estas líneas podemos ver dos anuncios típicos de la ciudad: a la izquierda Caramelos Breecht, haz tu vida mas dulce, bajo un depósito antiguo. Y a la derecha uno que mentalizándonos de que la polución del ozono veraniega es dificil de ver. Aunque Denver no llega a los extremos del liberalismo y ecologismo de Boulder, se nota que en la ciudad hay una mayor conciencia ecológica que en la zona de Tampa.


Para desayunar nos decidimos por el popular The Delectable Egg donde nos metimos un buen brunch (desayuno/lunch abundante) entre pecho y espalda. El restaurante está dentro de unos de esos edificios de ladrillo rojo y techo de madera, muy del Oeste americano. Mi veggie skillet (llamado Aspen Alley en el menú) estaba de muerte:

 [patata, huevo, brocoli, cebolla, tomate, champiñones,...]

Con la barriga llena es un buen momento para pasear e ir a una de las buenas librerías de las que goza la ciudad. Sin duda mi favorita es la increíble Tattered Cover Book Store. Sin duda un sueño para cualquier amante de las librerías y una de las mejores que he visto nunca. Edificio antiguo, techos altos de madera llenos de tuberías, freaks, nerds, mobiliario antiguo, varias plantas, libros con notitas de recomendación de los clientes, amplia sección de libros de segunda mano... Un lujo! Si vas a Denver y te molan las librerías no te la pierdas. Ademas tiene cafe local con cosas para picar dentro y numerosos sofás donde pasar horas ojeando libros.


La ciudad también goza de una red curiosa de museos, conciertos y parques. De parques solo visitamos el Washington Park, más conocido como Wash Park. Es un parque bonito, más largo que ancho. Está lleno de gente practicando deporte: bici, patines, soccer, futbol americano, corriendo...  Hay que destacar que Colorado es el estado con menos obesidad con mucha diferencia . Es el único estado azul durante los últimos 5 años (según los Centers for Disease Control and Prevention). Significa que los índices de obesidad están por debajo del 20% y un lugar donde vive gente apasionada del deporte. Varios de los/las mejores triatletas mundiales, con varios Iron Man y Campeonatos Mundiales a sus espaldas, viven y entrenan en Boulder, por ejemplo.

Una cosa que llama la atención es el Denver Skate Park que hace las delicias de todos aquellos amantes del skate y los patines. Ver vídeo (sacado de youtube):




Otra cosa que me llamó la atención es que la ciudad tiene varios pianos pintados en la calle para que la gente toque cuando quiera. Han estado ahí durante mas de tres décadas y tienen mas de 100 años. Se nota que Colorado tiene un clima seco porque en Florida en menos de un mes estarían podridos por la mezcla de humedad y calor. Hemos visto a un par de personas tocarlos espontáneamente. El objetivo es que la gente interactue con ellos

 [uno de los pianos pintados, en las calles de Denver, dentro del programa "your keys to the city"]

Si me preguntas que si la ciudad merece una visita y si nos lo hemos pasado bien, mi respuesta es sí. Ha sido un reencuentro con cosas que nos gustan: música, arte y sobre todo mucha naturaleza. Próximo episodio en unos días. Buen fin de semana a todos!