Y digo esto un poquito desde mi propia experiencia. Cuando era funcionario en Madrid, con trabajo para toda la vida, mi vida era una ruina sinsentido. No es que el trabajo fuera malo sino que no era para mí. Con los años había cambiado y estaba totalmente fuera de lugar, no era “mi sitio”. Sentía cada día que no crecía y me sentía frustrado, triste, contagiando esto a mis compañeros (bueno ellos realmente estaban peor que yo, poco les podía contagiar). Pero cuando abandoné llegó la liberación de una enorme carga y las puertas se abrieron de par en par (nunca me canso de decir que cuando unas puertas se cierran otras se abren). Sin embargo todos estos años enseñando Yoga han sido de lo mejor de mi vida. Pasé de llorar cada día por ir a un trabajo que no era lo mío a llorar dando gracias por lo que hacía. Ir a trabajar contento, disfrutar de mi trabajo, ayudar a otras personas a mejorar su vida en algún sentido, etc, ha sido muy gratificante, muy especial (debido a esto mi madre nunca lo consideró un trabajo, ella acostumbrada al concepto de sufrir). He hecho amigos y amigas que me han ayudado a crecer como ser humano. Fijaros lo que digo: iba a trabajar y disfrutaba, gozaba cada momento, compartíamos nuestras vidas, nos hacíamos amigos, nos abrazábamos, soltábamos tensiones, aprendíamos a dejar de competir, aprendíamos a aceptarnos tal y como somos, empezamos a hacernos responsables de nosotros mismos... Todo ello en un trabajo en que se convirtió en mi vida o mi vida se convirtió en trabajo, no sé muy bien explicarlo. Todo ello porque me escuché a tiempo, afronté mis miedos y di un paso que había escuchado en mi interior pero que me aterrorizaba dar. Solo es valiente aquel que tiene miedo, el que no tiene miedo es un kamikaze.
En todo ese tiempo no he sabido separar mi vida de mi trabajo porque mi trabajo se había convertido en ser yo mismo, sin más exigencia que la que yo mismo me imponía. Claro, con esas premisas podréis entender que llevarme el trabajo para casa no me generaba ninguna preocupación. Las preocupaciones vienen cuando uno trata de hacerse responsables de los demás para bien y para mal. Y mi trabajo era ayudar en la medida de mis posibilidades a los demás a hacerse responsables de su vida, a coger las riendas de su propia vida. No soy ningún maestro de Yoga ni estoy cerca de serlo, pero tampoco trato de engañar ni prometer nada a nadie. No floto, flipo, levito, no paso el pie por detrás de la cabeza, si te estás preguntado eso. No tengo ningún mensaje nuevo ni oculto para ti. Eso no es Yoga. Consiste en un proceso de normalización para ser tu mismo. Trato tan solo compartir lo que me ha funcionado a mí por si te sirve a ti en un momento dado. Hay gente en el mundo del Yoga, masaje, etc que cree que cura, sana o lo que sea (evidentemente no han comprendido nada). Otros creen que es el camino, el único, el verdadero. No es mi caso, creo que no hay solo un camino sino, más bien, que hay un camino para cada uno de nosotros. Todos estamos caminando y además juntitos, por si alguien aún no se había dado cuenta (ateos, agnosticos, musulmanes, cristianos, judios, yoguis o lo que sea). Y es que el ego siempre está presente independientemente de lo que sea tu trabajo, eso está claro. Si te haces responsable de que lo que no es tu responsabilidad sufrirás y además mucho. Especialmente cuando la otra persona esté mal (el otro polo, todo tiene dos polos). Esto nos suele pasar a todos también con la familia, verdad, donde todos nos hacemos responsables de aquello que no somos: de que tu madre está enferma, de no estar en le momento en que sucede algo, de no poder ayudar. Eso te conduce irremediablemente al por qué, a la culpabilidad.
Todo esto viene un poco al caso del nuevo trabajo de Laia. Está trabajando en Vincent House, uno de los International Center for Clubhouse Development (ICCD). Es una especie de programa de recuperación social y vocacional para adultos viviendo con enfermedades mentales (esquizofrenia, bipolar, depresión profunda, etc). No es una clínica, de hecho está muy alejado de esa idea. Los participantes son miembros, no pacientes, y se les trata como seres humanos no en función de la enfermedad que tienen (no es algo maravilloso?). Es decir el enfoque es holístico y está en el bienestar, en reconstruir vidas, no en la enfermedad ni en recetar medicinas. Todos los miembros, tanto trabajadores como miembros trabajan y colaboran juntos todo el tiempo, todas las actividades son abiertas, participativas y conjuntas. Todos los miembros son voluntarios y entre sus valores destacan que es un lugar donde venir, donde aprender a trabajar, donde crear relaciones. Se trata de normalizar, de integrar. Me pregunto, ¿Hay que estar enfermo para llegar a esto? ¿No es la forma que vivimos lo que nos lleva a terminar así? ¿No deberían todos los trabajos vivir un proceso de normalización, integración, aceptación? ¿No están los seres humanos por encima de los trabajos? ¿No son, en ocasiones, los enfermos mentales los únicos cuerdos y con sentido común en este planeta loco? Todavía recuerdo lo que nuestra amiga Christen nos cuenta de su marido Rodney que es médico y tiene un horario de locos, trabajando el doble de horas de los normal, desajustando todas sus funciones corporales y mentales (nuestros médicos enferman por la forma de trabajar señores). Nuestros maestros son la profesión con mayor índice de depresión, ansiedad, etc cuando es una de las profesiones más bonitas que hay. Una vez más ¿No habrá algo que cambiar? ¿Alguien ha visto alguna tortuga querer correr como un galgo? Aún podemos aprender de la Naturaleza, nuestra mayor fuente de sabiduría. Joer, parezco un sindicalista, nada mas lejos de mi intención...
Love,
3 comentarios:
Si que es verdad lo que dices. Yo siempre he sido una tirada, y feliz por hacer lo que queria, por dedicarme a la investigacion, cultivar mi cerebro, feliz de mis logros, mis publicaciones, mis bequillas, mis aventurillas, una vida definida por muchos de "inutil social".
Pase tanto tiempo siendo la niña las becas que tenia ganas de una vida normalita, de esas de 9 a 5, de no estar pidiendo a mis padres, de vivir por mi cuenta, de poder pagarme algunos gustillos y dejar de visitar el Corte Ingles para perfurme gratis o pintarme de gratis, jajajjaj. Ux, tenia un morroooo. Bueno la mentalidad se me ha quedado y soy la reina las gangas, jajjajja. Mis amigos se reian mucho. Pero te acabas quemando tambien. Yo me queme de ser pobre y mantenida a pesar de dedicarme a algo que me gustaba.
Llevo unos anyos de vida normal y "aburrida" que yo estoy disfrutando mucho justo porque no la doy por descontada como hace la mitad de la humanidad, y porque mi inutilidad anterior sirvio para conseguirlo. Acumule tacita a tacita un tesorillo que me trajo aqui a este trabajo actual.
Comer todos los dias del sudor de nuestra frente era mi sueño, algo que a veces tambien damos por descontado. Deje la Universidad con muchisimo dolor pero me reinvente a mi misma usando parte de mi cofre del tesoro. Una vez que cicatrizas te importa todo un pimiento.
No te niego que echo de menos la ilusion de aquellos años de pobre, pero mis sueños los sigo teniendo, de otro tipo, mas pijillos, mas viajeros, igual de inconsciente y fantasiosa por decirlo de alguna manera. Pensando en moverme y reinventarme de nuevo.
Desde mi punto de vista hacer lo que te gusta no es tan importante como hacer lo que te de la gana, que no es lo mismo y para mi es mas importante. Ser el dios particular den nuestra propia vida. Como diria uno de mis hermanos, vivir del cuento, jajjajaj.
A mi me da pena la gente que esta forrada, algunos de ellos profesores universitarios, con un respeto social que algunos no se merecen, con muchas tarjetas de todos sitios, vidas faciles y vacias por completo. Algunos beben mucho, alcoholicos o en vias, engordando como cerdos a punto de reventar, con anger mucho anger. Eso tiene el figureo, uno puede enganyar al vecino que te mira, pero si tienes un hueco dentro no hay dios que lo tape.
Me alegro por tu chica que este contenta con su trabajo, y que se sienta realizada. Al final tenemos una vida y eso es lo que importa.
Trabajar en algo que te gusta no esta pagado, la verdad. Que te valoren en el trabajo, que tu opinion realmente valga tampoco, da igual lo que hagas.
Que cambio radical el tuyo!
Y que rollo el mio, sorrrrryyyyy! jajjajja
Un abrazo.
oh wow! De rollo nada, me encanta leerte y que te abraz de esa manera.
ffffffffff... que voy a decir yo, que soy una piltrafilla con poco sentido comun para la mayoria de los mortales!!
Pues que como no asiento la cabeza pues ahora no se que voy hacer. Me gusta la vida como una aventura y me gusta aprender. No se si seguir trabajando aqui enseñando como los últimos años o ponerme a estudiar de nuevo. Hay tantas cosas que me gustan y la vida tan corta! Me atraen mucho los temas sociales ultimamente y quizas estudiar en la Universidad un master sea una buena entrada en un pais nuevo (de moemnto estoy convalidando mis estudios por un bachelor). Pero ni yo mismo lo se ahora mismo y la vida es una caja de sorpresas, puede surgir un buen trabajo u otra cosa.
La verdad que lo de trabajar esta claro que te da una autonomia de la que carezco con esto de la espera de papeles y a mi me gusta trabajar y esa autonomia. Pero veremos. A mi me gusta mucho hacer lo que me da la gana como tu dices. Y me gusta mucho conocer gente, paises y otras culturas. No asentaré la cabeza en la vida...? en fin, que me encantan tus reflexiones, ya sabes pásate por aqui cuando quieras y charlamos (en el blog digo, por aquello de la distancia...jaja)
Un abrazo
Te felicito por las imagenes de tu blog.
Publicar un comentario