17 septiembre 2008

Poblados autosuficientes en Nepal

casa típica tradicional nepalí construida de piedra, adobe y paja



Una de las partes del viaje en Nepal que recordamos con más cariño son los 8 días que pasamos con una familia nepalí en su casa, en un pueblo perdido cercano a los Himalayas. Estuvimos durante 2 meses en Nepal; pero esos 8 días en la zona de Gachok y Lachok nunca los olvidaremos. Recuerdo que habíamos decidido hacer el trekking de Annapurna de unos 15 días, cuando nos encontramos con Krishna y nos ofreció irnos una semana a su casa, hacer rutas suaves con él, explicarnos la vida de los nepalíes, etc.


En la cocina tras la cena siempre charlábamos al lado del fuego en el suelo sin chimenea



Era una oferta irrechazable, en una zona perdida sin turistas y viviendo una experiencia única en nuestras vida. Por un módico precio para nosotros que ayudaría a la economía del pueblo y de su familia, principalmente. Él hablaba un inglés bastante correcto, algo no siempre habitual en India y Nepal, donde el chapurreo mezclado con sus propias lenguas se convierte en lo más normal. Y es que allí solo las clases más altas hablan inglés. La lengua ejerce una especie de baremo de las clases sociales. Krishna era Brahman. Su mujer, Parvati, era un encanto y sería la cocinera (sociedad tradicional). Hacían esto unas 4 veces al año, lo suficiente para poder ayudar en su economía familiar y que su hijo pudiera estudiar. El resto del tiempo vivían sin intrusos...

Molino de piedra manual usado en la cocina para el grano


Jugando con los niños en el pueblo a juegos nepalies, qué gozada y qué risas

Lo primero que nos llamó la atención es que era un pueblo de muchos perdidos en el espacio y tierra nepalí. Tuvimos que caminar algo más de 4 horas para llegar hasta su casa, por caminos y sendas de piedras desde Pokhara. No podías llegar en coche ya que no había carretera. La historia me recordaba de alguno de los pueblos que hay en los Picos de Europa, en mi querida Asturies, donde para evacuar personas enfermas tienen que hacerlo en mulas o en helicóptero. Pronto descubrimos que para evacuar en estos poblados a una persona había que hacerlo en brazos, porque desgraciadamente lo vimos. Por ejemplo, uno de los numerosos hermanos de Krishna era una de las personas “de carga”. Era el encargado de llevar una bombona de gas u otro tipo de portes. Para ello se ayudaban de cestas en la espalda con una cinta que pasaban sobre su frente. Es decir, el peso recaía sobre todo en su cabeza. No se si sería cierto pero Krishna decía que su hermano podía cargar unos 100 kg de esta manera. Y a juzgar por la naturaleza de unos músculos curtidos naturalmente por el trabajo, podríamos dar fe de ello. Cargaba leña, paja, personas, bombonas, productos de la huerta, etc



Plancha de piedra sobre la que hacia el chutney diario Parvati



Mujer nepalí abonando de forma natural y a mano la tierra



El poblado era totalmente autosuficiente. La mayoría utilizaba el fuego de una hoguera en el suelo de una cocina de barro para calentarse y cocinar. No había electricidad y el agua manaba de una fuente que venia de los Himalayas. La ducha era fría (no os podéis imaginar cuanto). La cocina de gas funcionaba con biocombustible que generaban sus residuos bajo tierra; esa fermentación generaba un gas que era almacenado y luego utilizado para cocinar. Tenían huertas en las que hacían trueque de productos: unos plantaban arroz, otros tomates, etc. Por supuesto ecológicas, no habían oído hablar de pesticidas y además ni siquiera saben leer las instrucciones de su uso llegado el caso. Tenían gallinas que aportaban huevos. La leche la aportaban los búfalos de agua. Y así sucesivamente. No salimos de la comarca para nada y tampoco llevamos allí gran cosa. Nuestra habitación tenía el suelo de barro, las paredes de piedra y sin ventanas (pa que hablar de bichos...). A pesar de ser primavera allá, por la noche hacía frío y necesitábamos el saco.


Ejemplo de uno de los numerosos thalis que comimos durante aquellos días


La cocina de Parvati; ella era la que preparaba toda la comida deliciosa

Las comidas eran dos al día y consistían en dos thali; constaba de arroz, chutney (de tomate y otros), dhal (lentejas de todo tipo: marrones, negras, amarillas...), y verduras (coliflor, calabaza, patata, etc). A veces se acompañaba de chapati casero delicioso. Eran vegetarianos (75% de indios y nepalíes lo son) y la comida era deliciosa. Aunque cuando fui a India había dejado de tomar lácteos, allí más o menos no me quedó otro remedio o accedí, y decidí tomar la leche de búfalo en el chai. Era delicioso también, aunque era una leche supergrasienta y entera. La leche se la traía la vecina recién ordeñada y fresca cada día!! También comimos helecho o cardos, huevos caseros recién puestos, etc


Remco y yo bañandonos en uno de los ríos que había cerca de nuestra casa en Gachok


Experiencia muy buena, rutas diarias, conversaciones profundas, vivistas a hot spring, vistas de los Himalayas cada día, baño en ríos de agua pura, juegos nepalíes con los niños... Contaré mas en otras ocasiones, se podría hacer un libro de la experiencia. Y además allí conocimos a Remco, un buen amigo holandés que nos despertó las ganas de conocer Holanda. Pero eso será para otra ocasión.Gracias Krishna, Parvati y familia!!! Nos fuimos con la sensación de descubrir la forma de vida de nuestros antepasados, de descubrir que aún otro mundo es posible...
Peace and love,



Parvati preparando el cardo para comerlo crudo; el sabor era parecido al de apio crudo

5 comentarios:

Urban dijo...

Que tal, he dado con tu blog por Spaniards.

No veas como me identifico en esa experiencia, llevo casi dos años en Canada y mi mejor recuerdo (nieve y esquiar aparte) fué cuando estuve viviendo en unas cabañas apartadas del mundo, el pueblo mas cercano estaba a unos 70 km, y solo se puede llegar con un 4X4 en el más puro Oeste Canadiense.
Fué una experiencia inolvidable, era el ser humano y la naturaleza sin estar intoxicados por la tecnología, sientete afortunado, no todo el mundo experimenta algo asi en estos tiempos que estamos. yo lo recuerdo como una sensación Pura.

Marcoiris dijo...

Hola Urban!
Me alegra que te hayas pasao por aqui y hayas comentao tu experiencia. Muchas gracias!!

Pues la verdad es que sí, yo tb la recuerdo como una experiencia muy pura. Te hace darte cuenta de la grandeza de la naturaleza, de donde venimos y a donde vamos. Te hace tener otra perspectiva de la vida. Que para vivir necesitamos bien poco. En fin...

Me siento afortunado, estar en esas condiciones en la naturaleza me encanta. Hemos vivido en Asturias en el campo varios meses tb sin tv, nevera y cocina y fue muy especial.

Tengo muchas ganas de conocer Alaska y Canadá. Aquí echo de menos la montaña y, quien me lo iba a decir, hasta el frío.Ya me gustaría vivir tu experincia por allá. Ir por esas tierras siempre ha sido uno de mis sueños y ahora que "estoy tan cerca" espero poder subir un tiempo por alli. Un abrazo

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Este tipo de aislamientos antropologicos si me gustan. Que ricos los thalis. Yo no soy vegetariana pero en India la verdad que no eche de menos la carne para nada. Me ha gustado mucho la entrada y todos los detalles que das asi como la fotos. Que frio debe hacer ahi sin chimenea!

Suerte con el packing y desempacking y espero fotos del nuevo pisito. Esta zona tuya que dejas es muy bonita. Un abrazo

Marcoiris dijo...

Hola!
es una experiencia muy recomendable la verdad. Tambien me molaria una en la selva pero ahi me da mas miedo, jaja
Creo que me expliqué mal en el tema deel fuego, sí teniamos fuego pero no chimenea. El fuego era en el suelo pero curiosamente el humo subia hacia arriba y salia por unos de los huecos del techo. No se llenaba de humo ni nada, era curioso. Era donde nos reuniamos tras la cena a charlar, una gozada

Los thalis son deliciosos y si son caseros mejor. Toda la experiencia fue muy buena y aprendimos recetas y todo, claro. Cuando volvimos a España despues de 8 meses comiendo con la mano y siempre la derecha se me hacia muy raro usar la izquierda y los cubiertos. En fin,... echo de menos un poquillo todo aquello...

La zona a la que vamos ahora no es tan chula, aunque no esta mal. Pero nos vamos a un apartamento chiquitin de una habitación.Y esta a las afueras de la ciudad, a unas 6 millas del downtown, que tampoco es muy lejos. Sisi, colgaré fotos. Un abrazo gitanilla

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