23 septiembre 2008

Recuerdo de mis ventanas

En cada casa que he vivido he tenido una ventana para mirar. He pasado mucho tiempo asomado, es mejor que la tv. No todo el mundo tiene ventana o su ventana no da a un lugar interesante.Hay personas que se pasan toda una vida mirando a través de la misma ventana, pero ese no ha sido mi caso. En mi vida ha habido diferentes ventanas y de todas he disfrutado. Siempre que no he sabido qué hacer en casa me he asomado a contemplar. A todos nos gusta mirar sin ser vistos y a todos nos gusta soñar. La ventana te permite esto; es mas, te invita constantemente. Y desde pequeño he pasado mucho tiempo mirando a través de ellas, pensando, pasando el tiempo, esperando.


Recuerdo las primeras veces cuando me asomaba a la ventana en casa mis padres en Asturias. Un quinto piso que daba vértigo asomarse a tan temprana edad. Allí aparecieron mis primeros miedos o mis esperas inseguras de un amor que no llegaba, o que llegaba tarde. Fue allí cuando empecé a soñar, dejando la mirada perdida, mirando sin ver nada. Ver allí a tus amigos desde la ventana que te llaman a voces para ir a jugar. Dejarla entreabierta en las mañanas y escuchar el sonido de los pájaros que venía del patio donde luego jugábamos. Recuerdo las veces que me asomaba y me encontraba con la montaña nevada después de una tormenta nocturna. Qué ilusión! o ver llover días y días con la esperanza de que un día salga el sol.


Recuerdo mi primera ventana propia en Madrid, que daba a la calle Alcalá, en las afueras, montón de tráfico y de gente. Ésta no me gustó y la cambié. Pero si la otra casa en Madrid desde donde contemplaba la Sierra en la lejanía. Era una bocanada de aire fresco. O la de Simancas onde tenía mas sensación de pueblo que de gran ciudad. Mis primeros cielos azules, los primeros agostos infernales.


Recuerdo otra ventana en St Cugat donde veía un montón de huertas. Gente mayor que pasaba su tiempo, su vejez en muchos casos, plantando su propia cosecha.Los pajaillos comiendo las semillas. O mirar desde el otro lado buscando algún perrillo para jugar con Shanti.


La otra ventana en Asturias fue en Riosa. Desde ahí veía nuestro propio huerto crecer cada día. Pensaba nuevos cambios, que hacer y qué no hacer. Veía los burros de Ferino, la gente pasar a caballo, los niños jugar en el río.


Mi ventana en India fue muy productiva. La gente vendiendo en la mañana, limpiando cada una su trocito de calle con su diminuta escobilla. Caminando descalzos por la calle. Ir a tomar el chai en la mañana. Ver los monos venir a robar la fruta madurando en nuestra terraza, las ardillas que me despiertan, los cuervos. Ver mi primer mar de casas bajas y palmeras. Escuchar los pájaros exóticos, observar las vestimentas tan coloridas de los indios.


La última ventana que recuerdo fue en Sarasota. Allí no veía mas que a árboles, alcones, ardillas o blue jay. Tambien un mapache y un conejo, o el gato del vecino que viene a nuestra casa a mear. Alguna tormenta tropical. Y la natura me gusta... pero poca gente. La vida americana de casas unifamiliares casi no te permite ver gente. Y eso es triste para alguien que ha pasado tanto tiempo en una ventana... Creo que ahora voy a estar mejor.Y es que gran parte de lo que hoy soy ha sido gracias a mis ventanas. ¿Cómo han sido las tuyas?





Mi nueva ventana en St Pete, promete buenas vistas, de momento Shanti ya las disfruta

6 comentarios:

Marcos RC dijo...

Llevo leyendote ya un par de semanas y con tu permiso te cito en mi blog.
Yo también he pasado y paso muy buenos ratos apostado en la ventana, también desde pequeñito, mis paisajes han pasado una Valladolid más bién fría pero bulliciosa, a galicia en el que una época divisaba el puente de la ría de Vigo y otra en el que veía una huerta fértil con sus intrusos los pájaros, los gatos y algún que otro ratoncillo. Después la vista cambió radicalmente y fué de mar, playa, y turistas en los años que viví en Tenerife y ahora en Leganés calle no muy ancha es dificil mirar sin sentirse observado, pero seguiré mirando.

Urban dijo...

Menudos cotillas!!! jeje..
Chula la entrada, jeje, yo creo que todos hemos estado largos ratos detrás de una ventana.
Recuerdo la primera en Barcelona, era grande, o quizás yo muy pequeño.
siempre pasaban coches daba igual la hora o dia que fuese. Luego vino la del pueblo, allí más que mirar era mi entrada cuando llegaba tarde y no quería que se enteranan en casa, que recuerdos. Luego llegó la del Valle de Aran, tenía la Montaña Tuca en frente, Aire fresco todos los dias. pero una de las mejores fué la que tenía mi furgoneta VW california, cada dia tenía un paisaje diferente, y lo mejor de viajar con furgo es que sueles aparcar por la noche y cuando te levantas con la luz del dia es cuando realmente ves donde estas, siempre primero a través de la ventana, era una sorpresa diaria...
La de Inglaterra fué gris....
y en Canadá no podrian ser mejores, lagos, playa y montañas es lo que veo casi todos los dias a excepción de una que tuve en la calle Pender en Vancouver, en el puro Gettho. jeje.
Se me alargó el comentario, pero esque me gustó el tema.
Un abrazo.

Marcoiris dijo...

Marcos: me alegra que te pases por aqui.Eres bienvenido. Veo que tambien pasaste por algunas ventanas, jeje

Me gustan mucho las ventanas que has tenido Urban, esta claro que has tenido buenas vistas. Me gusta mucho que una de tus ventanas fuera de entrada a casa, jeje.

La verdad es que nuca usé la ventana para cotillear un vecino, mas para ver un paisaje, un amanecer, la vida pasando o la mirada perdida en muchas ocasiones. Creo que he soñado con otras ventanas, como sueño ahora cuando veo ahora tu ventana de Canadá o la de Gitanilla en Australia.
Leer tu comentario me recuerda que he tenido otras que no reflejé en la entrada. He trabajado de socorrista varios años en la playa y dormí varias veces en la caseta (estaba prohibido pero bueno..), pudiendo ver el amanecer en la playa. Tb he dormido en Fisterra tres noches en saco en la playa, sin ventana pero mola.
Y en tienda de campaña he visto, por su ventana de plastico, muchas cosas y muy especiales, fundamentalmente naturaleza:Picos de Europa, Somiedo, El Camino Francés,Toscana italiana, varios National Park en USA. Recuerdo la ventana del avión que nos llevó a Nepal y pasar por encima de Himalaya.
Otras curiosas: en Madrid, los domingos a las 9 de la mañana los gitanos con la cabra y la música por todo lo alto. Tambien he visto algun pequeño hurto desde la ventana.
Aqui en St Pete promete: tenemos un pequeño lago que tiene aves preciosas (Egret, Heron, ocas canadienses, Ibis, y tortugas de varios tipos). Y al mismo tiempo vemos gente, algo que echaba de menos en la otra casa. Me mola mucho vivir en una casa pero el apartamento me hace sentir mas en una comunidad y en el punto que estoy creo que me viene mejor
Gracias por escribirme desde vuestra ventana!!

Javi dijo...

Desde mi infancia en Euskadi,y la mayoría de sitios donde viví en Madrid,la proximidad del edificio de enfrente me persiguió de tal manera,que el hecho de poder ver el cielo por la ventana se convirtió en un imposible,en un anhelo inalcanzable,hasta que me fuí a Italia.Allí tenía maravillosos amaneceres con el resplandor de la nieve de los Dolomitas,prefería no acostarme(cuando llegaba a las mil),o me levantaba antes,para poder disfrutarlo,para recuperar todos los que me perdí...
Después vendría una maravillosa ventana en Cambrils(Tarragona),donde el reflejo de la luna en el mar llenaba de luz el salón un par de noches al mes.De día,el movimiento propio de un puerto pesquero(viniendo de Santurce,un auténtico vicio tenerlo cerca).Posiblemente una de las que más he disfrutado.

Luego mi casa de Reus(que observo ahora mismo),y que hace tiempo me brindaba estupendas vistas sobre un parque,engullido hoy por la locura de la construcción,pero que me deja al menos la vista completa del cielo,que sigo apreciando como si fuese un regalo temporal.

La que tenía en Ontario,típicamente residencial americana,tranquila,con las barbacoas vecinales como compañía,y con un sinfín de pájaros y ardillas en el jardín,que mantenían entretenida a mi gata.

Y de las alternativas,obviamente,las ventanas de los vehículos por las que he visto amaneceres,por ejemplo,a las 4am en Dinamarca,convirtiendo el sufrimiento de la conducción nocturna en un maravilloso resurgir metabólico(al menos por un rato),o anocheceres maravillosos,que te hacen dar por bueno el día,sin importar cómo ha ido.

Grandes ventanas,las itinerantes...

Marcoiris dijo...

wow la luna!
eso me recuerda la ventana de un amigo en Asturias, que no tiene persiana y la luz penetra como si hubiese una vela encendida. Siempre me ha encantado ver el cielo por la ventana y poder ver el amanecer o atardecer desde ahi es un regalo de la vida.. Bueno, eso es un regalo lo veas por donde lo veas..

Javi, desde la ventana del camión has debido ver cosas increibles y ademas por sorpresa. Viajando se ven cosas increibles y aunque sea por unos instantes puede ser algo maravilloso que te alegre el resto del dia o de la noche. mmmm... las ventanas molan, los blog son nuestras ventanas ahora mismo y me gusta asomarme de vez en cuando por ahí.
Buen día o buena noche señores! un abrazo

Marcoiris dijo...

si es que la vida es la suma de esos pequeños detalles que me estais contando... me gustan vuestras ventanas chicos

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