Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso, de tonto y mentecato?.
Las primeras impresiones en general están siendo positivas. Si empiezas con malas vibraciones en tu nuevo lugar... mala cosa. Mas adelante, posiblemente vendrán algunas decepciones. Pero, sin duda, es importante empezar las nuevas aventuras con buen pie. Y de momento la cosa va bien. Imagino, además, que será inevitable caer en los tópicos cuando sólo conoces la superficie. Poco a poco iremos rascando, para adentrarnos hacia lo profundo del lugar. Pero no pidan peras al olmo. Y menos cuando no estamos en temporada.
La ciudad es bastante interesante.
Boulder es un
college town o ciudad universitaria con poco mas de 100.000 habitantes y unos 30.000 estudiantes. Las ciudades universitarias en EEUU son los epicentros intelectuales y alternativos del país. Es muy diferente vivir en un pueblecito perdido de Kansas, que en
Lawrence (Kansas), donde reside la universidad pública del estado y que es una ciudad muy cuca. Los estudiantes le dan un golpe de aire fresco a este tipo de ciudades, aunque luego cada una tenga sus propias tendencias. Las tendencias de Boulder son la ecología (bien entendida), la educación de calidad, el deporte (fundamentalmente al aire libre), la espiritualidad (no religiosa) y los servicios sociales. Diríamos que esos son sus puntos fuertes. A esos puntos habría que añadirles que es una ciudad
muy liberal, de ahí que sus ciudadanos (los
boulderitas) la llamen la
Republica Popular de Boulder.
Los aspectos o tendencias de la ciudad provocan que, en cierto modo, haya
poca diversidad. Por poca diversidad se entiende que hay una mayoría de blancos (o como algunos dicen de manera despectiva,
whities) y algo de elitismo. Las universidades públicas (y privadas) de calidad suelen provocar que haya una cierta tendencia hacia el elitismo. Y algunas clases sociales y razas más marginales quedan excluidas. Hay latinos y hay afroamericanos, pero pocos. Y ese aspecto de la ciudad me gusta menos.
Denver es mas cosmopolita y diversa. Y es una opción, cuando lo que buscas son esos aspectos.
Sin embargo, tras mas de dos años en EEUU, valoro mas residir en un lugar acorde a mis ideas y gustos, que la diversidad. De nada me sirve vivir en un lugar donde haya mas diversidad si no encuentro cosas que hacer y que me gusten. Es difícil ir siempre
contracorriente y ser el raro, eso está claro. Pero la diversidad siempre es, de alguna manera, algo ficticio y no necesariamente positiva. No me entiendan mal: me encanta la diversidad. Pero quiero que entiendan el punto. A la hora de la verdad siempre se terminan formando guetos y barrios marginales que acaban convertidos en núcleos que suman, pero que de diverso tienen poco. Hay numerosos ejemplos de ello, como en los barrios de New Jersey donde hay núcleos con montones de indios. Los barrios afroamericanos e hispanos, del sur de EEUU. Y muchos mas. La diversidad interesante es la mezcla, la fusión, el mestizaje. Y eso solo lo encuentras el pequeñas zonas, generalmente las grandes urbes. Aquí hay cierta diversidad, pero una diversidad fruto del ambiente universitario. A partir de ahí la diversidad es mas limitada.
Sea como sea aquí encuentro gente mas afín a algunos aspectos de nuestras rutinas. Mucha gente se mueve en bicicleta. Ese aspecto, junto a la cantidad de tiendas que venden marihuana (solo a
pacientes), le da un cierto aire holandés a la ciudad. Durante varios años había usado la bicicleta como medio de transporte, y la había abandonado prácticamente en Florida. Las enormes distancias y las elevadas temperaturas me "obligaron" a ello. Aquí no solo no es raro sino que está muy extendido y muy habitual. Por todos lados hay bicicletas, carriles-bici, zonas para aparcarlas o alquilarlas. Como ejemplo de ello es el concesionario de coches. Cuando en Florida llevábamos nuestro coche a reparar o hacer un cambio de aceite, si les llevaba tiempo te dejaban un coche. Aquí no te dejan un coche, te dejan una bicicleta. Es algo sintomático de lo que digo. No piensen que todo el mundo se mueve en bici, tampoco es eso. Pero si que es algo habitual y que se ve mucho a pesar de las gélidas temperaturas que registra Boulder con relativa frecuencia. No veo la hora de poder hacer la mudanza y sacar a pasear nuestras bicis (que están
dentro del ReloCube)

Otro aspecto que estoy disfrutando son los numerosos cafés (de calidad) que tiene la ciudad. Siempre llenos de ambiente, tanto por las mañanas, como por las tardes/noches. Cuando digo cafés no me refiero a Starbucks, es cadena que crece como setas a la sombra de McDonalds. Me refiero evidentemente a cafés locales con bollería o galletas caseras, y que disponen de opciones para comer mas o menos saludables. Estos cafés están llenos de vida y los estudiantes los copan con sus portátiles y apuntes, con sus modas y sus silencios. Es raro el día que no hay un concierto gratuito donde se pasa la gorra, o un recital de poesía. Echaba mucho de menos esas cosas. Y qué decir de los restaurantes, con una oferta que supera con creces nuestra demanda, tanto en calidad como en cantidad.
El tiempo hasta ahora ha sido bastante benévolo, aunque el primer día nos recibió con una nevada de un par de horas. No se preocupen por mi. Un asturiano sabe lo que es el frio, la lluvia y la nieve, aunque no a los extremos que registra la zona. Pero sabremos sobrevivir e incluso disfrutarlo. Hasta ahora, que no suele bajar de -4 C, me recuerda un poco de mi estancia en Madrid. Mas adelante, cuando algunos días ronden los -18 C, seguramente vengan los berrinches. Pero lo bueno es que es una zona muy soleada. Y yo, que soy una especie de cactus o de áloe vera, necesito el sol para vivir y poquita agua. Aunque haga frío. Y de sol aqui vamos sobrados, con mas de 300 días soleados al año. Es por ese motivo que se practica tanto deporte: bici, triatlón, esquí, senderismo, escalada, rafting, maratones y un sin fin de actividades que con la llegada del buen tiempo aumentan considerablemente.
No tendremos tiempo de aburrirnos, se lo aseguro. Y ahí lo dejo, que aún hay muchas cosas que hacer y muy poco mas que decir.