El agua de la bahía está como un plato y mucha gente se agolpa al borde del mar para pescar centollos y pescados variados. Para ello se ayudan de una cesta de red o de un cubo y un palo, materiales bastante rudimentarios. Pero como he constatado frecuentemente, muy efectivos. No es ni el primer ni el último cubo que veré lleno de centollos, ostras y cangrejos.. Ese momento del día, lo usamos para caminar sin el perro, al cual sacamos 3 veces al día. Pero caminar con el perro no es lo mismo, ya que se detiene en cada arbusto, farola, meadita o esquina. También delante de la casa de sus mejores amigas o de sus peores enemigos. En especial un Huskey con el que surgió el odio a primera vista. Los perros son así. Los humanos también. Eso convierte cada paseo con él en una caminata a paso de caracol. De ahí nuestras salidas por nuestra cuenta.
Estábamos llegando al downtown, que está a unos 15 minutos en coche, cuando empezó a caer una tormenta tropical increíble. Hay que vivir una para saber de lo que hablo. Durante una tormenta tropical en menos de 5 minutos se forman ríos de un par de palmos de altura y en las cunetas se forman charcos del tamaño de un lago Suizo. Tu cristal delantero del coche se empaña, el ruido dentro del coche es ensordecedor, se vuelve oscuro como si fuera de noche. Los truenos son acojonantes, de película de terror. Retumban en tu pecho y te hacen sentir diminuto. Las primeras 100 veces son las peores. Cuando ocurre eso, lo mas prudente suele ser aparcar en una cuneta y esperar a que pase. Como estábamos al lado de Starbucks decidimos parar allí y tomar algo a la espera de que la tormenta pasara. No suelen ser de larga duración y lo normal es que en menos de una hora pare y vuelva a estar despejado. Las tormentas, ademas, aumentan la sensación de calor, y la ciudad se convierte en un baño turco en toda su extensión.
Salir del coche y correr hasta la entrada del café eran 20 metros. En 20 metros de tormenta tropical con paraguas te empapas mas que en 10 minutos bajo la lluvia en Asturias. Abrir y cerrar la puerta hace que el coche quede encharcado por dentro. Decidimos echar a correr. Llegamos a la puerta empapados hasta las orejas (nunca mejor dicho). Entramos al café calados, como dos perroflautas. Flip-flops, camiseta de manga corta, bermudas y para de contar. Adentro el aire acondicionado estaba a tope y nos quedamos helados. Es lo mas parecido a un invierno en Florida.
El camarero nos ve y con una sonrisa nos dice irónicamente "¿Está lloviendo, no?". Pedimos un par de cosas y cuando nos pusimos a pagar nos dijo con una sonrisa: "hey, invita la casa". La sorpresa y el agradecimiento nos invadió. Nos sentamos totalmente calados en un silla a contemplar los relámpagos en el horizonte. Nos sentíamos como uno de esos dias en que hace mucho frío y llueve en invierno, y alguien te da cobijo y una taza de te. El frío tropical es algo así.
Barbara Allen (John Travolta) "a song for Bobby Long"












